Here comes the sun.

Here comes the sun.

«Here comes the sun», es una canción compuesta y cantada por George Harrison.

Después de muchos días lloviendo, al salir de mi casa he cantado; «here comes the sun» y he dicho; «It´s all right».

Hoy, he ido a fotografiar la primavera con todo su esplendoroso sol y entre todas las fotos que he hecho, elijo la de este pájaro que saliendo de su hogar está diciendo: «Ahí está el sol», por eso yo le digo: «Todo está bien».

Esperando el sol.

Esperando el sol.

Estoy seguro que el clima tiene una gran influencia sobre el carácter de las personas. El mío en particular, cambia ostensiblemente cuando aparece un día como el de hoy, me convierto en un ser nada locuaz y melancólico. Para colmo, he contribuido a que el plomizo día caiga con toda su fuerza sobre mi maltrecho espíritu, cuando al medio día he decidido ir a saciar el hambre a un restaurante de comida rápida. El menú que nos ofrece este tipo de restaurantes no es exquisito, pero de vez en cuando me apetece disfrutarlo, eso si, nada más terminar de saciarme impunemente de grasas saturadas, juro por todo lo que se pueda jurar, no volver a poblarla, para que al cabo de unas semanas vuelva a olvidarme de mis más sinceras promesas.

A parte de la comida saludable -sólo para la vista- el ambiente que se respiraba un domingo nada agraciado como el de hoy, no era nada recomendable para una pareja madurita y acostumbrada a las exquisiteces que les ofrece la oferta de nuestra ciudad. A este tipo de local acuden, principalmente los días de fiesta, parejas de mediana edad con niños pequeños que nada más entrar son obsequiados, por un camarero bien alimentado, con un magnífico globo de un sólo color. También, los habituales de este tipo de restaurantes son hombres, de mediana edad, que en su frente llevaba un cartel invisible que pone; “soy separado y hoy me toca comer con mis hijos”.

En la mesa contigua a la mía, se encontraba sentada una pareja con un niño de aproximadamente unos 12 años de edad. Era curioso observarlos, pues ninguno de los tres hablaba entre si, se llevaron todo el tiempo comiendo y mirando al vacío. Por desgracia, esta no era la única mesa que se comportaba de la misma manera, más bien era un tónica general. ¿Tan difícil es hablar y compartir una conversación divertida en un restaurante que promueva la comida familiar?. Es algo que no he entendido ni he soportado nunca y más en un día triste y melancólico como el de hoy.

Según el pronóstico del tiempo toda esta semana será parecida, o sea, tiempo desapacible. Cómo dice el refrán: al mal tiempo buena cara, pues eso, a poner buena cara y desear que para el próximo domingo podamos estar disfrutando del sol en una terraza donde le den un buen corte de manga al colesterol y a las familias que no hablen entre sí.

Puesta de Sol

Puesta de Sol

¿Qué escribir cuando no hay fotografía que poner?. Es una pregunta que me hago cuando llego a casa por la noche y no he cumplido con la promesa que me hice hace un mes de publicar todos los días una foto y escribir sobre ella.

No es qué haya tenido un día aburrido, sino todo lo contrario. He desayunado copiosamente con dos de mis hijos a las doce de la mañana, si, ya se que esa no es hora de desayunar, pero ya se sabe que los adolescentes llevan otro ritmo de vida. Cuando he llegado a mi casa he abierto el Ipad, después de varios asuntos por delimitar, he abierto la aplicación de Facebook donde me ha recordado mi amiga Sol, que hoy hacía 11 años que se había casado. Muchos recuerdos me han llegado de ese día, por eso, sin improvisar pero con prontitud le he escrito lo siguiente: «Tal día como hoy, estuve en una boda muy divertida, todos los recuerdos vividos en aquella magnífica masía se tornan en sonrisa. Felicidades!».

¡Qué sorpresa me he llevado cuando a las 4 de la tarde, Sol Pickman, nos ha llamado para compartir un día tan especial!. En una ocasión cuando era un niño, mi madre me contó la historia de Ruth, un personaje bíblico, qué nunca olvidaré. No entraré en la historia de este personaje,(pueden buscar en Google), pero hay unas palabras que Ruth le dijo a su suegra Noemí, que tengo grabadas en mi mente: «No me obligues a alejarme de ti, pues adonde vayas iré yo…”» Estas palabras las recuerdo cuando estoy con amigos entrañanbles y hoy ha sido uno de esos días.

P.D. No pienso poner fotos de amigos tomando copas, pero estoy seguro que esta foto le gustará a Sol.