DE CARTÓN PIEDRA

Hay una canción de Serrat a la que le tengo un cariño especial por el recuerdo que me produce al escucharla. Cuando era un joven imberbe y con las mismas ganas de comerme el mundo que en estos instantes, me colé con unos amigos en un concierto que Serrat daba en la Plaza de España de Sevilla. En aquella época estaba intermitentemente enamorado de una joven a la que le gustaba Serrat más que yo, cosa que con torería asumía y hacía que me involucrara cada vez más en la sinergia del cantante.

“De Cartón Piedra”, se llama la canción y cuenta en primera persona la historia de un hombre que se enamora de una maniquí y la secuestra. Para mí, el momento sublime de la canción y que me marcó a fuego un recuerdo es cuando Serrat, haciendo la mímica de bailar un vals, (tengo que confesar que esa postura la imito a la perfección y de eso pueden dar prueba las pocas mujeres que amé) canta: “Bajo la lluvia bailamos un vals, un, dos, tres,… un, dos, tres… todo daba igual” .

Esta mañana desayunando en La Flor del Toranzo, he visto estas fotografías que muestro y que han hecho que mi memoria recuerde cosas pasadas y casi presentes.

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Los pájaros y la vida contemplativa

Los pájaros y la vida contemplativa

Hoy son de esos días que como decía Serrat en una canción: «no hago otra cosa que pensar en ti y no se me ocurre nada». Después de haber ido a la playa a darme un solo baño, comer en el “Quinto Pino” y volver a Sevilla para dormir una siesta, he estado pensando en que fotografiar y escribir hoy sábado cuando la estadística dice que me leen pocas personas y no se me ocurre nada.

Llegando a Sevilla, me he encontrado junto al puente del Quinto Centenario una gran cantidad de pájaros posados en los cables eléctricos, me gusta la fotografía cuando se juntan los planos de los cables y los tirantes del puente, pero no se como relacionarlo con ninguna historia, o sea, como la vida misma.