Luz en el Sagrario

Sagrario

La buena arquitectura no es otra cosa que construir espacios funcionales que nos invitan a emocionarnos de múltiples maneras. Hoy he recordado esta frase.

Si hay una iglesia en Sevilla donde la fachada no tiene nada que ver con el interior es la del Sagrario. Entrar sobre las ocho de la tarde en este templo barroco, es sorprendente. Desde la “Avenida”, a simple vista, no se ve en la fachada ningún tipo de ventanales, por eso sorprende tanto cuando al entrar por la puerta principal ves, cuando giras a la derecha, como los rayos de luz entran a raudales por los pequeños ventanales que se encuentran en el muro de la fachada y la bóveda para posarse en una red protectora.

Como no soy un experto en arte y si un aprendiz de la luz, os dejo lo que me emociona de esta iglesia que visito todos los años por el Corpus.

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Luz en el Sagrario

Luz en el Sagrario

La Iglesia del Sagrario de Sevilla es uno de los grandes templos barrocos que tenemos la suerte de tener en Sevilla. Para describir su interior es mejor dirigirse a blog expertos que explican con todo lujo de detalles las magníficas obras de arte que allí se pueden contemplar.
Cómo lo que pretendo ser es  un dibujante de la luz, (la palabra fotografía proviene de los términos  griegos, φως (phōs, «luz»), y γραφή (grafḗ, «conjunto de líneas, escritura») que, en conjunto, significa “escribir/grabar con la luz”), lo que enseño hoy es una maravillosa luz en forma de lenguas de fuego que por la tarde  se introducen con fuerza por los ventanales de la iglesia que está adosada a la Catedral.

Después de una boda

Después de una boda

Este medio día, paseando por la Avenida de la Constitución me he parado ha mirar a los invitados de una boda que se iba a celebrar en la Iglesia del Sagrario. Ver, observar, reírme y maravillarme de los personajes que acuden a una boda ha sido y será uno de mis mayores pasatiempos. Curiosamente, no he fotografiado ni a nada ni a nadie que estaba esperado a las puertas de la Iglesia y eso que había mucho que fotografiar y escribir. A las cuatro de la tarde, ya de vuelta, me ha llamado la atención como en la puerta de la iglesia estaba la típica mendigo pidiendo para comer y un poco más adelantadas, las palomas comiéndose el arroz esparcido por el suelo entre pétalos de flores.

Está claro que después de un enlace, todos quieren comer.