Domingo de Resurrección

Domingo de Resurrección

La primera vez que estuve en el callejón de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla fue un Domingo de Resurrección. Me sentía eufórico pues pisaba el albero de ese pequeño pasillo donde podían observarse las caras de expectación de unos y de preocupación de otros en contraste con unas gradas llenas a reventar de público, bien arreglado, en las que el buen aficionado sonreía de satisfacción y el no aficionado lo hacía para presumir por estar allí. Durante dos años no trabajé el Domingo de Resurrección, pero fui como aficionado, con la morriña del trabajo, disfruté como el espectador que se encontraba a mitad de camino entre el aficionado y el exhibicionista.

El Domingo pasado, no sentí ni vi lo que tantos años había esperado con ilusión. ¡Qué pena que la Plaza de Toros más bonita del mundo no se haya confabulado ese día tan especial con la conjunción de toreros y espectadores!. ¿De quién es la culpa?. Se podrá discutir durante horas y horas sobre el tema, pero lo que está claro es que el daño colateral que se le ha hecho a la aficción por los dimes y diretes de los responsables del evento (toreros y empresarios); no es ni lógico ni razonable.

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El beso.

El beso.

El Palacio Real de Estocolmo no es algo que impresione por su decoración y creo que esa es una de las razones principales por la que no te dejan hacer fotos, como  ya conté cuando escribí sobre el, pero a pesar de todo hay una escultura que cada vez que la veo me sigue llamando la atención. Está justamente debajo de unas escaleras. Buscando en internet, no encuentro ni el título de la obra ni a su autor, seguramente eso signifique que no tenga mucho valor y claro,  esa es una de  las razones por las que no me dedico a ser marchante de arte; porque a mi me gusta.

Si la escultura me impresionó al pie de la misma, más me atrajo desde esta posición elevada, pues parece que los amantes hayan buscado un lugar discreto para besarse apasionadamente. El beso es un acto sublime, donde el universo se para cuando se juntan los labios, y se cierran y se abren los ojos al unísono para dejar que la imaginación fluya libremente sin ningún tipo de cortapisas.

Cuando esta mañana he vuelto a ver esta fotografía he cerrado los ojos y he visto en la cara de la mujer de esta estatua a la persona que quiero.

Pavo Real

Pavo Real

Ayer, corriendo por el parque de Maria Luisa, me encontré a este pavo real en un estanque vacío.Desde que me enteré que los pavos reales cruzaban la Avenida de la Palmera para aparearse,) los he visto y fotografiado en la puerta del bar de copa del Líbano. En esta ocasión, a este pavo, se le ve, que se le ha acabado la fiesta y la calentura y como animal poco pensante, busca la soledad de aquel que lo tuvo todo y ahora es una sombra del pasado.