Nazareno protector.

Nazareno protector.

Contar la jornada de hoy; Domingo de Ramos, es hacer una crónica larga y posiblemente aburrida. Elegir una fotografía también me resulta difícil, pues son tantas que ninguna por si sola puede resumir lo que he vivido. Al final, he decidido utilizar la imagen de una mujer nazarena protegiendo de la lluvia a su hijo.
El Cristo Despojado, ha tenido que refugiarse a las cinco de la tarde en la capilla de la Anunciación, debido a la fuerte lluvia que caía en ese momento. Todo era tensión, prisa y emoción. Mi mente y mi cámara, se han llenado de multitud de imágenes, pero entre todas, es esta la que me llamó más la atención. La lluvia era torrencial, el nazareno, (supongo que su madre) no quería dejar la formación, pero tampoco que  se mojara el pequeño (supongo que su hijo), por eso, toma la decisión angustiosa de seguir con su obligación pero protegiendo con su capa prácticamente calada, al niño nazareno.
Tengo dos amigos que no tienen hijos y siempre les digo que hasta que no los tengan no sabrán lo que significa el amor altruista y desinteresado. Uno de ellos, lo comprobará dentro de poco, el otro, por el momento se va a tener que conformar con analizar esta imagen.

Cenicero harto de tanta lluvia.

Cenicero harto de tanta lluvia.

¡Esto parece Dublín!. Es la expresión que he escuchado esta mañana cuando estaba desayunando en el interior de una cafetería. De repente he mirado por la ventana y he visto esta imagen que muestro y he pensado: «hasta los ceniceros están hartos de tanta lluvia».

Ayer mi hijo, después de invitarme a comer ostras en el mercado de Triana, me dijo que era un poco pesado escribiendo y publicando fotos de la lluvia, pero es que el pesado no soy yo; es la lluvia.

La lluvia en Sevilla, es pura maravilla

La lluvia en Sevilla, es pura maravilla

Recuerdo que cuando vi por primera vez la película de My fair lady, y escuché a Audrey Hepburn pronunciar la frase; «la lluvia en Sevilla, es una pura maravilla», me dio un vuelco el corazón. Tenía aproximadamente 12 años y es cuando realmente comprendí la importancia que tenía Sevilla en el mundo. Claro, después de mucho tiempo entendí que esa frase era el producto de una traducción que no tenía que ver nada con la realidad. O sea, que el autor y guionista de la obra, George Bernard Shaw, —por cierto, fue el primer hombre en ganar un premio novel de literatura y un Oscar— no mencionó a Sevilla para nada, sino que la frase es una traducción de la siguiente locución: «The rain in Spain stays mainly in the plain».

Independientemente que la idea original no era mencionar a Sevilla, sino más bien a España, la frase se ha quedado impregnada en la mente de muchos cuando ven llover en Sevilla. Si en el buscador de Google introducimos esa frase, aparte de llevarnos a páginas que nos informa de la película de My fair lady, nos encontramos muchas citas de personas y personajes que cuentan su experiencia como visitante de Sevilla, un día lluvioso.

Hoy, he querido fotografiar la lluvia en Sevilla, la primera idea ha sido desmitificar esa frase famosa, pues la lluvia entre otras cosas es incómoda y además convierte el maravilloso cielo azul que tenemos en esta ciudad en gris. Pues todo este argumento se me ha venido abajo cuando llegando a la Puerta de Jerez me he encontrado a esta pareja madura, sentados en un banco, debajo de un gran paraguas, contemplando y disfrutando de la lluvia en Sevilla.

«El amor, como dijo José Luis Perales, en una de sus canciones, es un paraguas para dos». ¡Qué maravilla es llegar a una edad madura, compartiendo un paraguas y contemplando la lluvia en Sevilla!.