Mujer de tacones amarillos y vestido azul.

Tengo que reconocer que lo primero que me llamo la atención cuando vi a la mujer de los tacones amarillos y vestido corto azul, no fue su sonrisa a la hora de posar.

Tengo que reconocer que lo último que me llamó la atención cuando vi a la mujer de los tacones amarillos y vestido corto azul, fue su figura.

Tengo que reconocer que lo primero que me llamó la atención cuando vi al niño con gorra roja fotografiando a la mujer con tacones amarillos y vestido azul, fue su destreza a la hora de coger la cámara fotográfica.

Tengo que reconocer que lo último que me llamó la atención cuando vi al niño con la gorra roja fotografiando a la mujer con tacones amarillos y vestido azul, fue cuando miraba el resultado fotográfico de su trabajo.

Tengo que reconocer que lo primero que comenté cuando vi a la mujer de los tacones amarillos y vestido corto azul, fue lo grotesco de la situación.

Tengo que reconocer que lo último que comenté cuando vi a la mujer de los tacones amarillos y vestido corto azul, fue lo divertido que había sido el espectáculo.

Tengo que reconocer que lo que pienso ahora cuando veo la fotografía que le hice ayer a la mujer de los tacones amarillos y vestido corto azul, siendo fotografiada por el niño de gorra roja es que la felicidad está en disfrutar de uno mismo. mujer tacon amarillo

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FIN DE LAS VACIONES

Nunca supe despedirme de unas vacaciones, aunque siempre me suena una canción. “Adios con el corazón”. Tantos finales de verano cantándola cuando era joven e inexperto que ahora que soy mayor y todavía inexperto la música suena en mi corazón cuando me voy alejando del lugar donde la monotonía se convierte en tu mejor aliado. Tengo la sensación extraña de haber estado mucho tiempo en el mismo lugar y poco tiempo en el mismo sitio. A veces las contradicciones son la mejor alianza para el disfrute.

Leyendo el blog de los recuerdos me asiento en la realidad que viví. Insisto a mis amigos, aunque casi nunca me hacen caso, a que escriban y fotografíen sus viajes y lo repasen al cabo del tiempo, pues son volverlos a vivir al cabo del tiempo. ¡Anticiparse a los recuerdos requiere un mínimo de esfuerzo!

Espero leer los post de esta semana el año que viene antes de venir de vacaciones para recordar los buenos momentos que he sentido. Sé, que las imágenes me recordarán risas, reflexiones y compañía.

Me siento muy gratificado por los comentarios jocosos que algunos me han enviado: ¡Incluso los negativos!. Ver y observad lo cotidiano es lo que más me gusta. Investigar la costumbre del ser humano en mi silla de playa es para mi, lo más distraído del mundo.

Dando las gracias a todos los que me siguen, termino con esta paja mental, (como dice mi amigo Francisco) dándoles las gracias a Juan y Laura por su generosidad impagable y como decía una amigo mío cuando quería que lo dejaran en paz: ¡Adioooooooooooos!.

P.D. Las últimas fotos que muestro están hechas con el corazón, recordando a mi amigo Pablo Beca que hoy está pasando por el duro trance de despedir fisicamente y para siempre a su progenitor. ¡Amigo, espero que sientas este fuerte abrazo que te mando desde la distancia. Te lo envío con la perpetuidad que tiene lo publicado y que aunque no te de ánimo, pues hoy no lo hay, te de consuelo!

Desde mi silla de playa

Desde mi silla de playa veo, observo, fotografío y luego escribo. Eso sí, ni todo lo que veo lo fotografío ni todo lo que observo lo escribo. Ayer me adelanté a la pareja que esperaba la puesta de sol para realizar el reportaje fotográfico ( por cierto, siguió el ritual que describí ayer y además se le unió otra pareja), para hacerle fotos a los dos bellezones que estaban esperándome a pie de playa; Sol y Berta.

A diferencia del hombre, que lleva a la espalda el barroquismo bético, mis fotos no son tan cuidadas y medidas como las de este señor, más bien son fotos robadas que intentan reflejar lo cotidiano, pues la belleza es natural como la vida misma.

Piedra borrada

Buscando una fotografía encontré otra que es la que muestro. La hice el año pasado y por las cosas de la vida no la publiqué. Esta pareja estaba leyendo justo al lado de la entrada del aparcamiento de la Puerta de Jerez una inscripción que se encontraba en una piedra. Mi curiosidad la leyó también. Decía algo así como que debajo de esa piedra se encuentran unas ruinas árabes que fueron tapadas. Entonces me acordé de lo mal que se hacían las cosas en Sevilla no hace mucho tiempo. Ante la primera reacción de regocijo por parte de la Administración Publica por haber hallado una muralla musulmana, se pasó a no saber que hacer con ella, con el consiguiente gasto y molestia por parte de los ciudadanos, pues entre dimes y diretes pasaron unos cuantos años.

El otro día pasé por la Puerta de Jerez y me paré para fotografiar la inscripción de la piedra para publicar en mi blog un texto con la fotografía que tratara sobre como algunas veces los turistas descubren cosas de Sevilla que ni los mismo sevillanos sabemos o recordamos. Mi sorpresa fue ver que sobre la piedra ya no había manera de entender nada, pues lo que tan solo hacía una año era un texto legible, ahora era un borrón. (La fotografía la muestro al final del texto).

Me indignan las cosas mal hechas con dinero público. ¿Por qué sobre la base de la Giralda se puede contemplar perfectamente una inscripción que se realizó hace muchos siglos y en la Puerta de Jerez es imposible ver la rotulación de una piedra que se puso hace pocos años? ¿Las técnicas antiguas eran más modernas que las actuales? ¿Sería que a los responsables de tapar los restos árabes les dio vergüenza de lo que hicieron y pusieron la piedra para que en unos años se olvidara toda la incongruencia y el gasto público que derivó tal chapuza?

La única pena que me da de todo esto es la cara que se le queda a los turistas cuando ilusionados por lo que han leído en una guía de viajes, se encuentran con una piedra sin historia.

Piedra borrada. /Eduardo Briones

Casa de los Pinelo

Nada más entrar en la Casa de los Pinelo te encuentras con un patio maravilloso donde el colorido verde de las plantas trepadoras contrasta con el cielo azul de Sevilla y sus pinceladas blancas de nubes, por lo menos eso es lo que se encontró mi cámara cuando soñó despierta el viernes pasado y así lo mostré en mi blog. Pienso que esta casa palacio es una gran desconocida y habría que darla a conocer.

Para todo aquel que no se quiera gastarse los siete euros que cuesta estar durante una hora gozando de este maravilloso palacio, les invito a que disfruten de la entrada, pues es gratuita y sobre todo gratificante a la vista y a los sentidos de todo aquel que aprecie las cosas bellas.

Del interior de la casa de los Pinelo sólo muestro dos fotografías; la primera una puerta abierta que enseña una pequeña escalera de caracol que no lleva a ninguna parte y la segunda, la iglesia pequeña y coqueta de esta casa tan increíble y desconocida a la vez. Quien quiera saber más acerca de este lugar; ¡qué la visite!

Soñar despierto

No hay nada mejor para soñar despierto que tirarse al suelo boca arriba, poner las dos manos sobre las nuca y mirar al cielo. Por lo menos mis grandes ensoñaciones han sido así, aunque algunas veces el cielo lo he sustituido por el techo de una habitación. Esta imagen, está dedicada a todos los soñadores que cuando se les cumple el sueño o no, se siguen tumbando a esperar al siguiente.

Un día mi cámara soñó ante un patio maravilloso. ¿Qué donde se encuentra?. Admito apuestas; pero sólo de soñadores.