Fuente de las cuatro estaciones

Fuente cuatro estaciones

¿Me puedes decir cómo llegar a la Plaza de Don Juan de Austria donde se encuentra la fuente de las cuatro estaciones? Estoy seguro de que muchos sevillanos al oír esta pregunta pondrían cara de extraños y dirían : «¡Ehhhh!» Claro, otros, siguiendo la idiosincrasia sevillana y sin tener la menor idea de donde esta la plaza dirían con cara de “sabelotodo”: «Tire “palante tó” derechito y pregunte cuando llegue al final »

¿Me puedes decir como llegar a la Pasarela? No hay duda que ante esta pregunta, casi todos (todavía existen zoquetes sevillanos que no tienen ni idea donde viven) darían las coordenadas correctas diciendo algo así. «Tire
“to palante” y cuando vea una fuente, allí es»

Ayer de noche, después de un día raro para mi, casi a punto de tirar la toalla, me encontré en la plaza Don Juan de Austria viendo como la fuente de las cuatro estaciones, que se encuentra en la Pasaralela, estaba magníficamente iluminada y me pregunté ante la admiración que estaba contemplando; « ¿Qué daría cualquier ciudad del mundo por tener algo así?» Sin ánimo de ser excesivamente crítico con mi ciudad, soy de la opinión de que la belleza de Sevilla no es proporcional con la publicidad que los propios sevillanos hacemos de ella, pues algunas veces confundimos las cosas, viendo sin observar y hablando sin conocer el verdadero significado de las mismas.

Ya es Navidad

Navidad. /Eduardo Briones

Es difícil durante estos días no saber que la Navidad está a punto de nieve, pues la ciudad se engalana para recibirla alegremente. Las luces y el colorido hacen muy atractivo el centro de la ciudad, lo que ocurre es que la originalidad brilla, y nunca mejor dicho; brilla por su ausencia.

Ayer, típico día prenavideño, pues hacía un frio que pelaba, paseando por calles del centro poco concurridas, me llamó la atención como habían dibujado en una esquina, una especie de Papa Noel. La primera reacción al ver la imagen fue de sorpresa para después pasar a sonreír y por último a tomar conciencia con la originalidad del artista anónimo que ya es Navidad.

DUQUESA DE ALBA

DUQUESA DE ALBA. /EDUARDO BRIONES

Desde hace unas semanas he intentado escribir algo sobre la Duquesa de Alba. He rebuscado en mi memoria momentos y sensaciones que me inspiraran algo que le pudiera dedicar a una señora que me crió en mi profesión.

Serrat en una de sus múltiples y maravillosas canciones ( “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla… Si, son versos de Machado pero sin la música de Serrat no serian lo mismo) dice, “no hago otra cosa que pensar a ti, y no se me ocurre nada”; pues precisamente eso es lo que me pasa a mi durante estas semanas, hasta que he visto hoy la foto que muestro. Como bien saben los que me conocen no me gusta manipular ninguna fotografía, lo que me encanta y fascina es lo que he hecho con esta; jugar con la luz y los reflejos

La duquesa de Alba de Goya disfrutando de los jardines de Las Dueñas, lugar en el que la Duquesa de Alba de Sevilla disfrutó tantos años viendo pasar, delante de donde madura el limonero, una infinidad de acontecimientos que la mayoría de las veces los periodistas hemos cubierto desde esta maravillosa puerta de entrada.

 

Cultureta

Exposición Carmen Laffon /Eduardo Briones
Las únicas colas que me gusta ver y guardar son las que se forman para entrar en los museos y eso que en una de ellas no me ha servido de nada guardarla, pues la hora de cierre ha llegado antes de poder entrar. Esta mañana me he levantado “cultureta” (expresión que acuñó mi amigo Javi cuando terminó el Camino de Santiago y le dieron un diploma tipo B, por decir, al ser preguntado por el motivo por el que había realizado el Camino de Santiago, que no había sido por motivos religiosos, sino culturales: “Esta mierda de papel me lo han dado por cultureta”, nos dijo cuando vio que otros llevábamos un diploma en condiciones).

A la una hemos llegado al Convento (me niego a decir espacio) Santa Clara. Después de estar un cuarto de hora esperando paciente y educadamente la cola un joven, con cara de niño y trajeado como de primera comunión, se ha dirigido educadamente a todos los que estábamos allí para decirnos que posiblemente no nos iba a dar tiempo de entrar antes de la dos. La decisión estaba clara, como buenos “culturetas” no hemos ido al Monasterio de la Cartuja para ver la exposición de Carmen Laffon. ¡No entiendo como no puede estar lleno de turistas este espacio! Cada vez que visito el Monasterio exclamo; ¡Qué daría cualquier ciudad del mundo por tener algo así!. El paseo hasta llegar a la cola para sacar el ticket de entrada a la exposición es un placer para los sentidos. Sobre la exposición de la pintora sevillana nada que decir, pues la obra es para ser admirada y no contada, o por lo menos por mi.

Hoy domingo, 19 de octubre que ha sido el día del “cultureta” he disfrutado de guardar dos colas, una para no ver nada y otra para sentir mucho.