DUQUESA DE ALBA

DUQUESA DE ALBA. /EDUARDO BRIONES

Desde hace unas semanas he intentado escribir algo sobre la Duquesa de Alba. He rebuscado en mi memoria momentos y sensaciones que me inspiraran algo que le pudiera dedicar a una señora que me crió en mi profesión.

Serrat en una de sus múltiples y maravillosas canciones ( “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla… Si, son versos de Machado pero sin la música de Serrat no serian lo mismo) dice, “no hago otra cosa que pensar a ti, y no se me ocurre nada”; pues precisamente eso es lo que me pasa a mi durante estas semanas, hasta que he visto hoy la foto que muestro. Como bien saben los que me conocen no me gusta manipular ninguna fotografía, lo que me encanta y fascina es lo que he hecho con esta; jugar con la luz y los reflejos

La duquesa de Alba de Goya disfrutando de los jardines de Las Dueñas, lugar en el que la Duquesa de Alba de Sevilla disfrutó tantos años viendo pasar, delante de donde madura el limonero, una infinidad de acontecimientos que la mayoría de las veces los periodistas hemos cubierto desde esta maravillosa puerta de entrada.

 

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Palacio de Dueñas.

Palacio de Dueñas.

Si alguien me pregunta cual es el lugar de Sevilla donde he estado más tiempo aparte de en mi casa, sin ningún tipo de duda diría que en la puerta del Palacio de Dueñas, sí, de Dueñas, no de las Dueñas

No es un lugar desagradable para hacer guardia, pues tanto el paisaje como el personal es agradable. Los turistas son un elemento de distracción, algunos llegan pensando que pueden entrar pagando una entrada y otros se sorprenden de poder ver solo un bonito jardín de entrada con una cuidada hilera de naranjos. Claro, están los que pretenden saludar a la Duquesa y los que preguntan las cosas más inverosímiles sobre ella. Los grupos organizados son otra fuente de distracción, algunos guías turísticos son de una imaginación fuera de toda realidad. En una ocasión, una joven guía, invitó a sus disciplinados y atentos turistas a fijarse en el azulejo que muestro en la foto y les dice; “Aquí en este palacio nació el gran poeta Antonio Machado, casi todos los poemas los escribió sentado a los pies de los limoneros que vemos detrás de la reja”. ¡Si dejó de vivir en Sevilla a los ocho años!. Por educación, respeto y cansancio me callé pero me reí una barbaridad cuando por la noche llegué al bar con mi amigo Guillermo y se lo conté.