KUKUCHURRO

Todos los que me conocen saben que los churros son mi pasión, lo que ocurre es que mi estómago lo rechaza si abuso de ellos. Hace algunos años escribí acerca de los mejores churros del barrio y según las estadísticas es uno de los post más visitados

En la calle Regina se encuentra una churrería poco convencional pero muy práctica: KUKUCHURRO. En perfecta armonía y con un diseño muy americano te ofrecen en una caja de cartón, unos churros, un vaso con chocolate y unas servilletas. Los churros son espectaculares, pues sus raíces están en las famosas churrería de “Virgen de los Reyes”.

Cuando se junta la originalidad con un buen producto el éxito está garantizado, por eso, estoy seguro que «kukuchurro» será un negocio próspero.

 

Los mejores churros del barrio.

Los mejores churros del barrio.

Esta mañana del mes de julio, donde parece que ha desaparecido la mayoría del barrio, sin saber por qué, me han entrado ganas de comer churros. Esa inquietud, con reminiscencias del pasado, me ocurre de vez en cuando. A los churros les pasa como a los caracoles y al salmorejo (o gazpacho, como antiguamente le llamábamos), cada uno considera que el de su barrio o el de su madre, es el mejor. Yo, que he vivido en muchos barrios de Sevilla, aunque mi raíces están en Triana y de allí me considero, he ido cambiando de opinión con respecto a los mejores churros cada vez que me he asentado en un nuevo lugar.

Con la memoria selectiva con la que la edad nos engaña, no recuerdo tomar unos churros más ricos que los del Tiro de Línea. Pasando el mercado del barrio y ante la tristeza de ver unos locales abandonados por la dejadez y el espíritu grafitero, se encuentra el único negocio abierto al público; la churrería. No tiene nombre, ni falta que le hace, pues siempre está llena. Tiene dos puertas, que dan a dos calles distintas, por donde su estimable clientela entra para dar los buenos días y preguntar, quién da la vez. En un lateral una joven, con una delantera que ya la quisiera el Betis, despacha amablemente y un señor serio como el Viti, amasa y fríe. Justamente enfrente y dentro del mismo local, donde la clientela espera y observa ante un silencio maestrante a que le llegue su turno, se encuentra “El juevesillo”. Son estanterías repletas de libros viejos, juguetes usados, bisutería de cuarta o quinta mano y objetos varios como salidos de la serie “Cuéntame”, colocados ordenadamente. En los diez minutos de espera, un señor ha comprado dos libros infantiles, obteniendo un descuento añadido, a la oferta descrita en una de las estanterías.

Esta mañana del mes de julio, donde parece que ha desaparecido la mayoría del barrio, he vuelto a disfrutar de los mejores churros de Sevilla, por lo menos, hasta que me mude a vivir cerca del Postigo.

Churrería en el Tiro de Línea