Bicicleta a buen recaudo

Bicicleta a buen recaudo

Llama la atención cuando estás en Copenhague y ves la cantidad de bicicletas que están aparcadas sin candado en las calles. Lo primero que piensas, es que en Sevilla eso sería imposible. Desde que Cervantes escribiera en el siglo XVI Rinconete y Cortadillo, la idiosincrasia del sevillano ha seguido siendo igual que cuando describió en sus Novelas ejemplares a este par de pillos sevillanos. Eso lo tiene muy claro el dueño de esta casa, que pone su bicicleta a buen recaudo en lo más alto de la torre.

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