Posado playero

¿Quién no se ha sentido en algún momento de su vida atractivo?. Desde el gran observatorio playero que regento al atardecer desde mi silla de playa, observo continuamente esa teoría.

Mi obsesión por ver el rayo verde llega a la paranoia, pues solamente lo he visto una vez. Ayer por la tarde vi algo que me llamó la atención relacionado con lo verde, aunque para mi desgracia no con el rayo. Desde el día que Berta le picó el bichito en el dedo del pie, las tardes han consistido en bajar con una silla de playa a observar al personal que merodea por estas lindes. Cómo somos animales de costumbres, cada uno acota sus territorio en el mismo sitio, lo que te lleva a familiarizarte con el comportamiento de los vecinos de playa circunstanciales. Hace tres días, desde un mirador y esperando el rayo verde, me llamó la atención como una señora posaba, cual modelo, ante las fotografías que le hacía su pareja con el móvil. Sus posturas y gestos eran absolutamente sugerentes para el fotógrafo. Después de unas risas y unos comentarios algo sarcásticos, llegué a la conclusión de que todo el mundo se merece su minuto de gloria y me dije: «¡Ole por la señora, que se siente guapa y atractiva y así se lo demuestra a la cámara de su marido!»

Ayer, la pareja hizo lo mismo y yo, a lo James Stewart en «La ventana indiscreta« (como comentaba Ana Zapico), fotografié la escena dándome cuenta de algunos detalles que el primer día pasaron desapercibidos. La camiseta del realizador de las imágenes tenía el escudo del Betis más grande que jamás he visto expuesto en una espalda. El ritual de la señora seguía las mismas premisas; primero sacaba un espejo de aumento, se llevaba un par de minutos peinándose para después maquillarse y con una feminidad digna de la mejor actriz del momento, se levantaba para posar cual diosa de los mares ante la luz más maravillosa del día.

Estoy escribiendo este post justamente antes de bajar a la playa para ver el espectáculo de la pareja que durante las tardes cumplen un ritual digno de ser escrito y fotografiado. Cuando llegue, seguramente, el campamento base estará montado; sombrilla, música caribeña (eso sí, no muy fuerte, sólo la escuchan ellos), nevera y dos sillas playeras. Primero se pegarán un baño, para después de acicalarse ella un buen rato peinándose el pelo, tomar ambos dos un bocadillo con una cerveza y esperar pacientemente a que el crepúsculo del sol vaya apareciendo para iniciar la sección fotográfica. Primero, se levanta él para colocase su camiseta del Betis sin mangas, y ante una breve espera, se dispondrá a inmortalizar las posturas sugerentes de su femenina pareja.

El primer día me causó risa, pero ayer me produjo ternura y no sólo por el escudo que el hombre lleva en la espalda y que yo lo llevo grabado en mi corazón, sino por el cariño con el que la pareja cumple con el ritual.

Espero ver hoy la escena como algo natural, pues observaré a una pareja que se divierte de una manera diferente a lo que yo estoy acostumbrado. Después de tantos años yendo y viniendo a la playa, me he dado cuenta que no hay nada mejor que sentarse en una silla a observar como cada uno es feliz a su manera.

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Luna llena

Ayer vi la película “On the Road”, basada en un libro de Jack Kerouac, que leí hace tan solo cinco años cuando mi amiga Rosa, me lo regaló por mi cumpleaños. Como la mayoría de las adaptaciones de obras maestras y sobre todo cuando se tienen que recrear los años 50, el film deja mucho que desear con respecto al libro, aunque tengo que reconocer que el personaje de Neal Cassady, está soberbiamente interpretado por el actor Garrett Hedlund. Cuando terminé de ver la película me puse a “bichear” por internet, para conseguir información del libro y la película y así contrastar mis impresiones con el ciberespacio. Como una cosa lleva a otra en un un blog que se llama; “entremontonesdelibros”, descubrí un post titulado; “Fragmentos literarios”, y allí leí lo siguiente: “Gracias a La historia del loco se que antiguamente la gente creía que si te dormías con la luz de la luna en la frente despertaba loco. De ahí procede la palabra lunático”.

Como eran las 8,30 de la noche y había luna llena, me fui a la calle Betis a ver salir la luna por la Maestranza. Hoy en facebook he leído un comentario de Marina Bernal que ponía lo siguiente: Luna llena…noche de lunáticos…

On the Road, internet, la calle Betis y facebook ha hecho posible que escriba un post lunático.

Cristo de la Misión camino del Monte Calvario.

Cristo de la Misión camino del Monte Calvario.

Para muchos, hoy en Sevilla, es un gran día, pues las primeras cofradías de barrio salen a la calle. A pesar de la inestabilidad atmosférica las cofradías de los barrios periféricos han sacado a sus titulares para hacer estación de penitencia por los alrededores de su parroquia.

La primera en salir ha sido la Misión, en el barrio del Heliopolis por eso, como no podía ser menos, mi primera foto de Semana Santa está dedicada a esta hermandad. El paso representa al Cristo de la Misión camino del Calvario. ¡Cuantas veces los béticos lo hemos recorrido!

Estatua del Rey San Fernando.

Estatua del Rey San Fernando.

«Cuando el Rey San Fernando llego a Sevilla, ya se preguntó: ¿Dónde está mi Betis?». El Gran Silvio, sevillista de pro, compuso una canción dedicada a sus músicos donde resaltaba la historia, con una genialidad poco común, y la idiosincrasia del equipo de las trece barras, o sea, el Real Betis Balompié.

Hoy por primera vez cuando he visto la foto que le he hecho a las estatua del Rey San Fernando, que se encuentra situada en la Plaza Nueva de Sevilla, he descubierto lo que ya sabía: ¡El Rey San Fernando era bético!, pues si no, ¿cómo es posible que esta foto haya salido, sin ningún tipo de manipulación, con un tono verdoso?.