Dulce dolor por el Amor de Dios.

Dulce dolor por el Amor de Dios.

No entiendo como el dolor puede ser dulce, para mí, que el umbral de dolor lo tengo muy bajo, me causa dolor sólo pensar en el dolor. El único dolor que me gusta es el que me produce la canción de Raffaella Carrà, cuando en fin de año, en casa de Guillermo, todos juntos agachamos las cabezas y sacudimos nuestras melenas, (claro, quien la tiene) prácticamente rozando el suelo y entonces de un golpe seco al ritmo de la canción la levantamos. Por eso, como dice el nombre de la calle: Por “El amor de Dios”; ¡no me digas que el dolor es dulce!