Entradas de eduardobrionesgomez

Reportero y fotógrafo. Me gusta informar y ser informado. Observador de la vida y apasionado del periodismo.

Sevillanía

Una amigo escribió hace muchos años la letra de una rumba que decía, entre otras cosas, que sentía su sevillanía cuando al despertarse “ver por la ventana a mi giralda y la catedral”. Yo soy sevillano, y desde hace algo más de un año tengo ese inmenso privilegio, aunque en honor a la verdad para “ver a mi giralda y la catedral”, tengo que asomarme un poco.
Lo que si tengo a la vista nada más abrir la persiana son torres y una en especial que sobresale por encima de todas: ‘La Torre Sevilla’ , un rascacielos de difícil explicación para una ciudad que se caracteriza no por su modernidad sino por sus muchos edificios históricos. Cómo no soy experto en la materia, no me pronuncio sobre la idoneidad de la torre en cuestión, aunque os puedo asegurar que cuando la mañana amanece con niebla, la vista no me disgusta.

Anuncios

El placer de la lectura

Lo que hace poco tiempo era lo habitual, en estos momentos es lo excepcional. Si a unos niños les mostrase esta fotografía seguro que dirían; ‘¡qué tablet tan rara tiene esta pareja!’
Una imagen que hace poco tiempo no llamaba la atención se ha convertido en estos momentos en una excepción.

Ensayo en la ópera

Las cosas que no comprendo me resultan difíciles de asimilar y por lo tanto explicar. No entiendo cómo alguien puede estar escuchando ópera y a la vez analizando hasta el más ínfimo detalle una partitura para que el día del estreno todo salga a la perfección. De las pocas cosas que medio entiendo es de fotografía y ayer sin ganas, pues no soy aficionado a la ópera, tuve que cubrir el ensayo general de ‘Falsaff’, en el Teatro de la Maestranza, por eso muestro gráficamente,  un oficio difícil de explicar y fácil de comprender.

P.D. La fotografía pertenece a Europa Press y está protegida contra todo aquel que no entiende que las imágenes profesionales que se publican en la red no pertenecen a la humanidad.

Familia

 Esta mañana en el Salón Colón del Ayuntamiento de Sevilla, he asistido a un acto emotivo, pues se daba el ‘IV Premio contra el Terrorismo Alberto Jiménez-Becerril’. Ver a los compañeros del concejal asesinado, es duro, pero observar a la abuela y a los hijos del matrimonio asesinado es reconfortante.

Cantan los militares en sus honras fúnebres que la muerte no es el final y eso es lo que me ha transmitido esa familia. De todas las fotos que he hecho me quedo con la que muestro. Una hija de Ascen y Alberto, agarra una tarjeta que estaba debajo de su asiento, la mira una y otra vez, le da vueltas para seguir leyendo, al cabo de unos minutos repite la operación y así durante buena parte de acto. ¿Qué estará pasando por su mente al leer repetidamente la palabra ‘familia’? No lo sé,  pero estoy seguro que eso que lee le recuerda miles de cosas vividas en su imaginación que le hacen saber que la muerte no es final.

Javier y Murillo

Amanecer

Ahora que es de noche en Sevilla, muestro mi amanecer en Málaga. Ahora que estoy a punto de dormir y dejar descansar mis pensamientos, muestro la primera visión de esta mañana. Ahora que estoy cansado, muestro mi relajación. Ahora que muestro mi antes, sigo soñando con mi después.

La espera

La espera cuando es amena es menos espera. Eso ocurrió el viernes en el Pabellón de Francia esperando a  que la Presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, llegara para inaugurar el Plan de Acción Empresa Digital 2020.

Una imagen está compuesta de miles de detalles que hacen que con el tiempo nuestra mente recuerde percepciones. La mayoría de los que estamos en el reflejo de la foto somos los que tuvimos la suerte de vivir la Expo’92, por eso uno de los muchos temas que tratamos en el corrillo de la espera, fue hablar y recordar lo que experimentamos durante seis meses los afortunados que tuvimos la inmensa suerte de cubrir el acontecimiento mágico que fue la Exposición Universal de 1992 en Sevilla.

Dentro de unos años, cuando por alguna casualidad esta fotografía que muestro vuelva a reproducirse, no recordaré el acto por el que estuve de nuevo en el Pabellón de Francia, sino más bien, la percepción de que los buenos compañeros hacen que las esperas sean agradables, amenas y divertidas.