Una ventana a la Plaza de España

La Plaza de España en Sevilla, es una ventana para el turismo. Aparte de la inigualable Giralda, este monumento, relativamente moderno que por motivo de la Expo-29 diseño el arquitecto Aníbal González, «si este hombre hubiera sido catalán, estaría en los altares de la arquitectura», como símbolo del abrazo que el pueblo Español le da a América, es uno de los lugares más representativos de la ciudad.

Sevilla, como capital turística mundial, debe seguir enseñando este magnífico monumento como si de una ventana se tratara.

Anuncios

Canal Plaza de España

Este medio día caminando a la altura de la Plaza de España, ha comenzado a llover, como no tenía una prisa excesiva, me he refugiado en la torre norte a esperar que escampara. Mi sorpresa ha sido cuando he visto a varios grupos de mujeres con velo remando por el canal. Esta claro que cuando se viene a hacer turismo importa poco la lluvia, pero lo de estas mujeres árabes creo que es un poco exagerado.

Reflexionando en colores

No se qué me pasa últimamente que me emboban las pompas de colores que una joven lanza todas las mañanas en el Parque de Maria Luisa.

Hoy, que es jornada de reflexión; absurda jornada de reflexión, me he entretenido con el ordenador a jugar con esas fotografías de las pompas de jabón. ¡Claro que los colores están subidos! ¡Claro que la manipulación en algunas fotos es evidente, pero para eso está la jornada de reflexión, para hacer pruebas mentales!

Reflexión

Por fin la campaña electoral acaba, ahora toca la espera, la misma espera que toca para que la Semana más hermosa de Sevilla comience. El farisaico día de reflexión será frenético para algunas hermandades, pues los tiempos se acortan, los preparativos se acentúan y las ilusiones se exageran. Un buen ejercicio ante la transcendental cita democrática sería visitar algunos templos de la capital.

En la iglesia del Gran Poder, todo es diferente. Los operarios (¿o son hermanos?) son pocos. El silencio es sepulcral pues la imagen más poderosa de la ciudad mira con una autoridad humilde los pasos de los que le contemplan. La jornada de reflexión la podríamos hacer, por ejemplo, en la mala copia del Panteón Romano, allí ante los gritos de silencio de los que suplican un milagro, la comprensión de la importancia de lo que representa un voto es más clara. Si miras a la derecha y después a la izquierda, podemos ver como los ciudadanos verán como la realidad queda difuminada ante los detalles menos importantes.

San Patricio en Sevilla

El día 17 de marzo fue San Patricio, una fecha difícil para que pase desapercibida. Los irlandeses, pueblo simpático y testarudo y los amigos de los irlandeses, nos lo hacen recordar en medio mundo tiñendo de verde los monumentos representativos de las ciudades afines.

Ayer, Sevilla, recordó al santo irlandés, que tan bien nos cae a algunos debido a la asociación de cerveza y fiesta que conlleva su nombre, eso sí, siempre con fe y respeto al bueno de San Patricio. El Ayuntamiento sevillano puso sobre las luces de la fuente de las cuatro estaciones; «vulgo pasarela» y en la estatua del Cid Campeador, unas placas verdes para que ambos monumentos reflejaran el color de la esperanza.

Espero que esta iniciativa sirva de recordatorio para que cuando el equipo de la ciudad que más a gala lleva el color verde llegue a alcanzar la gloria de la esperanza, no sólo iluminen estos dos monumentos, sino el del primer presidente del Real Betis Balompié: El Rey San Fernando.

Calle Larga de Triana

Ayer, en la antigua calle Larga de Triana, volví a sentir lo que sólo se siente en la calle Pureza cuando una Reina es trasladada de un templo a otro. El ambiente era cuaresmal, la temperatura; primaveral y la salve marinera; de las que suenan de verdad.

Ayer en la calle Pureza de Triana, cuando la Esperanza entró en el templo marinero que se bendijo el mismo año en el que yo nací, me acordé de la persona que me enseñó a sentirme trianero nada más nacer y que por desgracia me dejó tan pronto que sus recuerdos lo tengo vagamente escrito en mi corazón.

Remando al unísono

Después de haber leído varios periódicos y haber escuchado unas cuantas emisoras de radio, me he ido al ordenador a buscar una fotografía que un amigo me había pedido que le mandara. Sin saber por qué, me he topado con esta fotografía que hice hace unos meses en el paseo Marqués de Contadero una mañana muy temprano buscando un proyecto que tengo entre manos y que la tenía guardada en la carpeta de lo incierto.

El río y Triana es algo que forman parte de mi genes y ante ello no puedo hacer nada más que felicitarme por la suerte que tengo. Pasear por ambas orillas nunca me casará, sus vistas sus luces y sobre todo sus sensaciones hacen que cada hora sea diferente.

Hoy, que afronto el día de una forma extraña debido a un fin de semana intenso y ante la espera de confirmaciones de expectativas soñadas, vuelvo a recurrir a la imaginación esperando ser uno de estos remeros que al unísono y a la voz de su timonel reman al unísono para lograr una meta.