Una sola devoción

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¡No hay mejor manera de comenzar la cuaresma que visitando a las dos hermandades más señeras y conocidas de Sevilla!. Dos formas distintas de vestir a las Vírgenes de Hebrea, dos rostros diferentes, dos Cristos distintos, dos capillas diversas… ¡Una sola devoción!.

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Figuras y figurantes

Quinta Angustia./ Eduardo Briones

¿Cuáles de las 9 figuras que aparecen en la fotografía dentro del altar de la Quinta Angustia, no es barroca?

El jueves pasado, paseando sin rumbo pero con determinación de hacer algunas fotografías por el centro de Sevilla, me paré delante de la iglesia de la Magdalena, pues había unas figuras (indígenas americanos que según he leído, simboliza el importante significado que tuvo la Casa Madre dominicana para los territorios americanos de la corona española) rematando la cúpula de la iglesia que me llamaron la atención y que jamás las había observado.

En el interior del templo, otro golpe de vista en la capilla de la Quinta Angustia, me hizo coger de nuevo la cámara para fotografiar a 9 figuras que se encontraba dentro de un cuadro barroco, aunque una de ellas, sea contemporánea.

Hoy martes 17 de febrero, último día de carnaval, (lo primero que pensé cuando vi la figuras del los indígenas fue en eso) será el preludio para que el miércoles 18 de febrero comience con la imposición de cenizas; la cuaresma. Todo aquél que le guste disfrutar de los templos, durante estos cuarenta días, podrán hacerlo gracias a la labor que muchos feligreses realizan en el interior de sus hermandades, aunque eso conlleve que a veces aparezcan en fotografías como un figurante más.

Flores de esperanza

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Después de pasar el día de los enamorados en diferentes lugares y sin pensar que el de hoy iba a ser uno de los más desagradables de mi vida, me encuentro desorientado y confundido.

Pocas veces pensamos que la vida de mucha gente es circunstancialmente opuesta a la nuestra. Estando de visita en la UVI de un hospital esperando el desenlace fatal de un familiar observo muchos detalles que se escapan a la razón. Entre las expresiones desencajadas de los familiares a las caras de esperanza de otros me he parado en un joven de unos 30 años que con un ramo de flores en la mano y una mirada perdida esperaba pacientemente a que llegara su turno de visita.

Lo primero que he pensando ha sido que cómo era el día de los enamorados ese ramo de flores iba dirigido a su novia, a su mujer o a su amada. Al acercarme he comprobado que había un papel que sobresalía de la flores con una nota que decía: «Te quiero mami». En un principio he pensado; me ha desmontado la historia que mi imaginación me estaba dictando para seguidamente reflexionar en la frase que ponía la nota. El amor de madre es el más profundo y sincero que se puede tener, no necesita que ningún angelito le apunte al corazón con una flecha pues la misma naturaleza se lo ha puesto.

Hoy, que estoy desgarrándome de dolor por  el sufrimiento de una madre ante la impotencia de ver como la naturaleza le está jugando una mala pasada. Hoy, que estoy viendo que la sangre es más espesa que el agua. Hoy, que mi mujer me ha demostrado la profundidad del dolor. Hoy, que estoy viendo pasar mentalmente la vida de mi cuñada, quiero hacer un alegato a los familiares que se quedan en este mundo sufriendo lentamente la perdida de sus seres queridos agarrándose a la esperanza de unas flores.

P.D. Antes de ingresar Mónica en el hospital le pedí que me corrigiera unos relatos de amor que había estado escribiendo, ella con su disposición sincera me dijo que encantada. Cuando la ingresaron, para no salir más, le dijo a su hermana que cuando saliera lo primero que haría seria corregirme los relatos. ¡Qué fatalidad, hoy, día de los enamorados que era la fecha en la que quería publicar esos relatos se ha ido una de las persona que más confianza tenía en mis escritos!. ¡Me he quedado huérfano¡

 

Pablo

Pablo

La vida da sorpresas inesperadas y una de ellas fue la venida al mundo de Pablo; mi tercer hijo. Un día como hoy, de hace diecisiete años, la vida me dio uno de los regalos más bellos que un ser humano pueda esperar; un hijo. No era el primero, ni el segundo era la tercera dádiva que como propina me llegó. Con la confusión y responsabilidad de seguir adelante, intenté ejercer de padre de la mejor manera posible, aunque soy consciente de que algunas veces lo he disimulado.

Nunca se me olvidará la primera vez que me llamó papa. Nunca se me olvidará la sonrisa tímida, limpia y sincera que me regalaba cada vez que me veía. Nunca se me olvidará su buena disposición a salir conmigo. Nunca se me olvidará sus ojos llorosos y suplicantes de consuelo cuando me veía después de haber sufrido algún accidente. Nunca se me olvidarán los pequeños detalles que confirmaron nuestra disposición a querernos.

¡Qué difícil es ser padre, pero qué difícil es ser hijo!. Algunas veces la madurez del adulto es más débil que el razonamiento de un niño. Nada es fácil en esta vida, el acierto es una lotería; los genes, la educación y las circunstancias hacen que la crianza de un hijo sea un vaivén continuo. El trabajo, la pareja los amigos y las circunstancias hacen que la educación que recibe un hijo sea para él también un vaivén continuo.

¡Claro que me he puesto transcendental!. ¡Estoy escribiendo de “mi pequeño” que ha cumplido hoy 17 años. 17 años como diecisietes soles, (como diría una folclórica que gracias a sus aventuras y desventuras me ha dado dinero para comprar, pañales, leche, juguetes, ropa, libros y demás cosas necesarias para el mantenimiento de mis hijos). 17 años disfrutando, aunque no haya sido todos los días, de sus ausencias y presencias, de su risa libre y sincera a sus llantos sentimentales. Disfrutando de su conversación breve pero concisa, de sus miradas ausentes pero atentas, de su timidez cada vez más disimulada. Disfrutando de lo poco que me cuenta de sus sentimientos, de sus aventuras y desventuras. En fin, disfrutando de lo poco que me pide y de lo mucho que da.

P.D. Esta vez la fotografía no ha sido hecha por mi, le he cogido de su perfil de Whatsapp, pues es la que a él le gusta, o por lo menos es lo que creo. Puedo afirmar y confirmar, eso sí, cayéndoseme la baba, que la realidad supera a la ficción.

Unas flores unas velas y unas zapatillas

Flores, velas y zapatillas /Eduardo Briones

¿Qué se le puede pasar a un ser humano por la cabeza para decidir quitarse la vida? Es la pregunta que me hice este mediodía cuando vi en el suelo que da a la parte norte de la Giralda, o sea, «Fortissima», unas flores, unas velas y un par de zapatillas.

Me ha producido un tremendo escalofrío ver esta imagen, pues lo que representan las flores y las velas es obvio, pero las zapatillas, que conservan todavía resto de sangre en su tela, son un simbolismo que se me escapa.

Cuando estaba fotografiando la imagen que muestro, unos chavales han comentado: “¡Mira,las zapatillas de la bailarina que se suicidó!». Extrañado, he pensado; qué raro, no leí que la mujer que se suicidó era bailarina. Recuerdo leer la noticia que decía que la señora que perdió la vida a los pies de la Giralda había tenido últimamente una vida muy dura ; su marido había matado a su hija de un tiro y después se había suicidado. Lo que está claro es que con el paso del tiempo la realidad se agranda para convertirse en leyenda popular, por lo que el significado que nos expliquen en unos años sobre el porqué de las zapatillas, no tendrá nada que ver con la realidad.

No sé quien ha puesto las flores, las velas y las zapatillas en el lugar donde una señora perdió su vida después de subir las 35 rampas con sus últimos y únicos 17 escalones que dan a la terraza de las azucenas de la Giralda y dejando el bolso en el suelo, trepar la rejas «antisuicidios» y debajo de la campana de San Cristobal; precipitarse al vacío.

Lo único cierto de esta historia es que una persona desesperada de

la vida, la perdió sin darse cuenta que mientras subía las 35 rampas con sus últimos y únicos 17 escalones que dan a la terraza de las azucenas de la “Turis fortíssima» alguien le iba a echar mucho de menos y que públicamente se lo demostraría colocando en el lugar donde respiró por última vez; unas flores unas velas y unas zapatillas.

San Pedro y el avión.

San Pedro y el avión

Tengo una cuñada que es piloto. Seguramente ella sonreirá si lee este post, pues se le pueden venir a la mente las presentaciones que habitualmente hago de ella. Primero digo cuando la presento: «Aquí Carmen, mi cuñada… qué es piloto». Me encanta ver la cara de sorpresa de la gente cuando ven a una chica joven, guapa y simpática que además de ser la mujer de mi hermano; “conduce aviones”, como dice un amigo mío.

En estos momentos que una de sus piernas está en el aire (se ha roto los ligamentos) me he acordado de ella cuando he visto esta fotografía que hice este fin de semana. Aunque la veleta de la iglesia de San Pedro indique una dirección, o sea, la Plaza del Museo, el avión hace caso omiso y va directo a su destino asignado.

Carmen, recupérate y hazle caso a San Pedro.