A las puertas del colegio

A las puertas del colegio

Llega septiembre y comienzan las clases. Ayer fui con mi hijo al colegio y de todo lo que vi lo que más me llamó la atención fue la cantidad de anuncios que ponen alrededor de la puerta principal. A parte del colorido que proporcionan los folios colocados arbitrariamente tapando las pintadas de los “niñatos”, me fijé en uno que ponía: “Aprende a bailar Zumba”. «Y eso ¿qué es?», me pregunté. Buscando en internet encontré el siguiente eslogan: “Olvida el ejercicio…¡Únete a la fiesta!, entonces pensé: «Mal cartel para la puerta de un colegio!

Macho ibérico

Macho ibérico

En la plaza de San Francisco están montando una carpa para una exposición que bajo el auspicio de la fundación la Caixa y el Ayuntamiento de Sevilla se llamará: “Íberos. Nuestra civilización antes de Roma”. La exposición que se inaugurará el día 18 de septiembre de 2013 mostrará una visión actualizada del mundo ibérico.

Ayer, 10 de septiembre de 2013, los montadores de la carpa, dieron un ejemplo de como es actualmente el macho ibérico.

¿Qué clase de turismo pretendemos?

¿Qué clase de turismo pretendemos?

Sevilla puede salir de la crisis gracias al turismo. La pregunta es; ¿qué clase de turismo queremos?

Hoy, en la plaza de España, en el mismo sitio y a la misma hora, han coincidido dos tipos de turistas, los de congresos y los mochileros. Los primeros contemplan y se recrean en el entorno, mientras que los segundos se bañan en la fuente . Los primeros están arreglados y perfumados y los segundos están sin camiseta y oliendo a sudor.

¿Qué clase de turismo nos ayudará a salir de la crisis?. Para ayudar a contestar esta pregunta y para que se pongan manos a la obra los responsables de esta parcela, adjunto lo que he visto hoy a las seis y media de la tarde en la Plaza de España.

Azulejos

Azulejos

Muchas veces lo cotidiano nos hace olvidar el valor artístico que contienen algunos elementos de nuestros monumentos emblemáticos. Me llamó la atención el otro día como un turista estaba desde el principio de la calle San Fernando fotografiando los azulejos que se encuentran en la antigua fábrica de tabaco. La cerámica en Sevilla, tiene una gran importancia. No hay monumento artístico en nuestra ciudad que no contenga azulejos representativos. La pena es que a veces lo que los turistas contemplan con gran fascinación, algunos sevillanos lo menosprecian colgando anuncios en unos azulejos dignos de admiración.

azulejo publicitario

Entre culturas andan los “juegos”

Un oriental (podría ser japonés) y una musulmana (podría ser turca), paseaban por la calle San Fernando de Sevilla hace unos días. Me llamó la atención, pues no es algo habitual ver caminar de la mano a estas dos culturas juntas y tan diferentes para lo que pensamos que es lo lógico y habitual.

Al no llevar la cámara de fotos y solo tener el teléfono, la única instantánea que pude hacer es la que muestro. Hoy, después de la gran decepción que ayer la mayoría de los españoles nos llevamos al comprobar como dos países tan diferentes del nuestro, como son Japón y Turquía, acababan con nuestra ilusión olímpica, me ha venido esta imagen a la cabeza y la he publicado pensando como las cosas no lógicas y habituales suceden. Pero como de todo hay que sacar cosas positivas yo me quedo con varias cosas; en primer lugar corroborar como el Principe de Asturias será un magnifico Rey, cuya principal función que es representarnos a todos los españoles a través del mundo, lo hará como lo hizo ayer; estupendamente. Ayer en su discurso pocos echaron de menos la bandera republicana.

También me gusto comprobar como los españoles ante una ilusión bien planificada respondemos al unísono y eso es un valor que deberían tenerlo más en cuenta los políticos.

En último lugar, me quedo con la agradable sensación de haber reunido en mi casa a un grupo de amigos habituales a la hora de vivir momentos históricos, para compartir primero la decepción y seguidamente, entre buena comida y mejor vino; la amistad.

Playmobil y mi hijo

Playmobil y mi hijo

Esta mañana me ha despertado un mensaje de mi hijo Luis Eduardo, con una foto de una caja de Playmovil; el mensaje decía lo siguiente: «Me he acordado de cuando me compraste esto». No hay mayor felicidad que recordar la ilusión que producía el hacer feliz a un hijo tuyo por medio de regalarle algo que le gustara.

Los Playmobil eran algo que desde muy pequeño le atraían a mi hijo mayor, recuerdo que se pasaba horas y horas con esos pequeños muñecos articulados. El primero que le regalamos la madre y yo fue el camión de basura. Luis, tendría tres años y su cara al ver el regalo es algo que nunca se me olvidará y que ahora al cabo de 20 años todavía me emociona recordarlo. No he sido nunca habilidoso a la hora de montar objetos, siempre se me ha hecho un mundo hacerlo, por lo que cuando intenté montar el barco pirata, que fue su tercer regalo, pues años antes le habíamos comprado el Castillo y el Fuerte, mis nervios ante tantos pequeños artilugios por encajar, hicieron que mi hijo, todavía pequeño, me dijera: «tranquilo papa, yo lo monto».

Un padre siempre es un padre, independientemente de la edad que tengan sus hijos y por eso, ante cualquier gesto que alguno de ellos tengan hacia él, se le cae la baba sin poderlo remediar. Esta mañana al levantarme y leer el mensaje que me ha enviado mi hijo Luis Eduardo, con una sonrisa en la cara, se me ha caído la baba.

P.D. Comparto la fotografía que he recibido esta mañana. Viéndola y recordándola, he llegado a la conclusión que gracias a los playmobil, mi hijo se fue haciendo lo que ahora es; un artista.

Arquillo del Ayuntamiento

Arquillo del Auntamiento

Hoy, no voy a escribir de los besos, aunque esta fotografía que ilustra este post así lo parezca. En la adolescencia me empecé a enamorar de mi ciudad y cuando no tenía otra cosa mejor que hacer me perdía por sus calles y monumentos. En el instituto conocí a una chica que tenía las mismas inquietudes que yo por aprender y recorrer rincones de Sevilla, por eso, decidimos que por lo menos un sábado al mes nos iríamos juntos a recorrer los diferentes monumentos de nuestra ciudad. Un sábado por la mañana, paseando por la Plaza de San Francisco, nos detuvimos para observar las estatuas de Hércules y Julio Cesar, representados con las caras de dos reyes de España; Carlos I y Felipe II. De pronto mi amiga, compañera y quizás el comienzo de un amor juvenil, se detuvo en el arquillo del Ayuntamiento y me dijo: «me han dicho que si pasamos juntos por este arco nos casaremos algún día». Entonces, me cogió de la mano, me dio un beso y cruzamos el arquillo; yo muy nervioso y ella muy risueña.

La fotografía que hice el otro día y que la pongo hoy me ha recordado aquella época de mi vida, (no por la vestimenta ni la gordura de los enamorados) donde todo era ilusión por aprender y adivinar los designios del amor. Cuando me besó mi compañera sentí que estábamos solos en el mundo y probablemente hubo algunas personas que fueron testigos del acontecimiento, como en esta ocasión han sido los turistas que paseaban por allí y mi cámara fotográfica.

Sobre la historia que mi compañera me contó tengo que reconocer que me pareció peculiar, aunque no he encontrado ningún registro que verifique la autenticidad de la leyenda . Desde entonces he cruzado por el arquillo en muchas ocasiones aunque sólo me he casado dos veces, por lo tanto la leyenda en mi caso se ha cumplido por reiterativo, aunque, eso sí, la única persona que me besó en ese lugar y que después me dio la mano para atravesar ese pequeño espacio, le tengo perdida la pista; ni recuerdo su nombre ni su cara, solo me queda la idealización de aquel instante.

Punta del Verde

Punta del Verde

Existe un lugar en Sevilla que dentro de poco se convertirá en una de las zonas más importantes de la ciudad. Entre pescadores y enamorados en sus coches, se encuentra un brazo de río donde las plantas más importantes son los cardos borriqueros, (una de las plantas más fuertes que existen y cuya utilidad medicinal es buena para el hígado y según algunos; para la resaca).
Alguien que vio las puestas de sol que hice este verano, o sea Roberto, me enseñó una foto tomada con el móvil de una puesta de sol espectacular, cuando le pregunté en que lugar la hizo, me dijo: «En el lago de los hippies, donde voy a pescar casi todos los días, si; en la punta del verde». Ayer a las ocho y media de la tarde, dejé mi rutina y me fui a la Punta del Verde a fotografiar la puesta de sol; y esto es lo que vi.