Carlos Telmo

Carlos Telmo

«Lo nuestro fue amistad a primera vista», fin de la cita. Estas fueron las palabras que me dedicó Carlos Telmo cuando me presentó ante un selecto grupo de amigos con motivo de mi primera exposición fotográfica en el Club Antares.

Recuerdo la primera vez que lo vi, fue el día que tomó posesión de su despacho en Isla Mágica, estaba de espaldas ordenando unos papeles y Fernanda, su ayudante, le dijo: «Carlos, te voy a presentar a Eduardo, el fotógrafo que colabora con nosotros». Ahora que lo conozco, se que le gusté, pero en aquel momento no supe si su sonrisa era de compromiso, de timidez, o de un verdadero relaciones públicas; que es lo que es. Desde entonces, las etapas de mi vida han ido muy relacionadas con su persona y se que al contrario también.

Decir que eres amigo de Carlos Telmo, no le llama la atención a nadie, este hombre, es la envidia de su tocayo por segundo nombre; Roberto Carlos, cuando canta: «Yo quiero tener un millón de amigos…

La vida me ha dado muchos regalos y entre ellos conocer a este individuo difícil de definir pero muy fácil de querer. El presume que me abrió los ojos a “la causa”, y yo sorprendido le digo que no; él me abrió los ojos a otros conceptos de vida diferentes que con naturalidad los entiendo aunque no los comparta.

Si tienes un problema, es la persona idónea para contárselo, pues apenas te escucha y rápidamente te cuenta el suyo que aparentemente es menor pero con su elocuencia rondeña, su socarronería gallega y la experiencia que le da haber vivido en tantos lugares y conocido a tantas personas importantes, te hace olvidarte de lo que quieres contarle para escuchar con una sonrisa de oreja a oreja sus aventuras y desventuras.

Hoy, día dos de agosto, es el cumpleaños de Carlos Telmo, y por motivos que no vienen al caso, no estaré en el Mc Donald´s de Ronda celebrándolo con él y sus millones de amigos. Por eso quiero felicitarlo públicamente y decirle que tantos recuerdos vividos junto a él, que en estos momentos me pasan por la mente, me llevan a pronunciar esta frase, que se la puedo decir a muy pocas personas: «Telmo, te quiero un taco», fin de la cita.

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