Armonía de colores

Armonía de colores

Un viejo exclama: “¡Dios mío, porqué me has quitado la fuerza y no las ganas!” Entre las muchas aficiones frustradas que tengo, una es la pintura. Siempre me ha atraído este arte, pero mi deseo nunca se ha correspondido con mi habilidad. Por eso cada que vez que veo a un pintor callejero me paro y lo observo y con una envidia sana contemplo su obra. En esta ocasión fue curioso que lo que más me llamó la atención fue su mesa de trabajo, cuando le pedí permiso para fotografiarla me comentó que a él también le encantaba la composición de colores que por azar producía armonía. “¡Dios mío, porqué me has quitado la habilidad y no el gusto!”

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Desconchón

Desconchón

Cuando paseas por el Barrio de Santa Cruz te encuentras a turistas fotografiando lo obvio para los sevillanos, o sea, la luz y el contraste. Hoy buscando las fotos para un proyecto que tengo en mente he estado visitando uno de los barrios más singulares de Sevilla. Coincidiendo que estaba hablando por teléfono con mi amiga Mariluz, le he interrumpido la conversación y le he dicho que esperara un momento que había una foto muy bonita, ella con el cariño que me tiene me ha dicho qué todas las fotos que hago le encantan, algo que me llena el ego, a pesar de que soy consciente de que su percepción sobre mi obra no es nada objetiva. ¡Eso es amistad y lo demás es poesía!.

Mariluz, esta es la fotografía por la que he interrumpido nuestra conversación. ¡Hasta el desconchón de la pared me gusta!. ¡Qué suerte tengo de ser amigo tuyo pues hasta mis “desconchones” te gustan!

Diferentes medios de transporte

Diferentes medios de transporte

Los medios de transporte más antiguos son el carro tirado por animales y los barcos. La evolución ha hecho posible que sigan perdurando en el tiempo aunque con diferentes tecnologías. En Sevilla, el coche de caballos y el crucero, son utilizados para hacer turismo por la ciudad.

¡Bienvenido sea a nuestra ciudad todo aquel que quiera visitarla independientemente del medio de transporte que elija para llegar a ella!.

El beso.

El beso.

El Palacio Real de Estocolmo no es algo que impresione por su decoración y creo que esa es una de las razones principales por la que no te dejan hacer fotos, como  ya conté cuando escribí sobre el, pero a pesar de todo hay una escultura que cada vez que la veo me sigue llamando la atención. Está justamente debajo de unas escaleras. Buscando en internet, no encuentro ni el título de la obra ni a su autor, seguramente eso signifique que no tenga mucho valor y claro,  esa es una de  las razones por las que no me dedico a ser marchante de arte; porque a mi me gusta.

Si la escultura me impresionó al pie de la misma, más me atrajo desde esta posición elevada, pues parece que los amantes hayan buscado un lugar discreto para besarse apasionadamente. El beso es un acto sublime, donde el universo se para cuando se juntan los labios, y se cierran y se abren los ojos al unísono para dejar que la imaginación fluya libremente sin ningún tipo de cortapisas.

Cuando esta mañana he vuelto a ver esta fotografía he cerrado los ojos y he visto en la cara de la mujer de esta estatua a la persona que quiero.

El Giraldillo oxidado

El Giraldillo oxidado

Entre las muchas noticias que han inundado mi mente esta mañana hay una que me ha llamado la atención y no por impactante sino por sorprendente. En su artículo de ABC, Aurora Flores, nos cuenta como el “Giradillo“, colocado hace tan solo ocho años en lo alto de la “Giganta” después de su proceso de restauración (desde 1999 al 2005) por supuestas manos expertas y cuyo coste ascendió a 600.000 euros; da muestras de oxidación. Pero lo verdaderamente sorprendente es que en el año 1770 fue cuando se le hizo la penúltima restauración, o sea, que con los conocimientos y la tecnología que se tenía en el siglo XVIII la escultura de bronce duró 200 años y con la actual tan solo 8 años.

Ya se que habrá muchas voces expertas que con leguaje experto darán una explicación experta que a los profanos en la materia nos dejará sin argumentos para la réplica. Pero a pesar de todo, me pregunto asombrado cuando he terminado de leer el artículo de Aurora Flores, ¿dónde está el sentido común de los expertos?.

Cuentan que cuando iniciaron las obras de la Catedral, un canónigo pronunció la frase: “Fagamos un iglesia tal e tan grande que los que la vieren nos tomen por locos”. Espero que nadie cuando llegara en el año del señor de 1999 a la sede del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) pronunciara una frase parecida cambiando unas palabras: “Fagamos una reconstrucción tan “güena” que los que la vieren nos tomen por tontos”.

P.D.: La foto que muestro la hice en primavera cuando restauraron la fachada norte recuperando la configuración original del ladrillo visto. Hice la foto pensando como verían nuestros antepasados el Giraldillo desde la calle de Las Gradas, o como se conoce en la actualidad; la calle Alemanes. Así que si alguien no ha visto esta fachada recuperada, se tiene que dar prisa, pues ya se sabe lo que duran las restauraciones modernas.