El Báltico

Nadie se puede bajar del barco por la sencilla razón de que hoy es un día completo de navegación. Aprovechando el buen tiempo que hace hemos estado disfrutando de las hamacas y de la piscina. Todos los pasajeros, o por lo menos esa era la sensación que daba, estaban en cubierta. A base de buscar durante un buen rato,por fin encontramos un solo sitio libre, rápidamente colocamos nuestras toallas naranjas, al vernos, una amable señora alemana con sus pelos del sobaco al aire, nos ha cedido amablemente su sitio, yéndose a otro lugar. ¡La amabilidad no está reñida con la estética!. Inmediatamente nos hemos puesto en posición horizontal para recibir los agradables rayos de sol que el Báltico nos proporcionaba. Al cabo de un rato, nos hemos embuido del ambiente y nos hemos metido en un yacuzzi, si, un yacuzzi lleno de señoras orondas y felices.

Estando ya en el yacuzzi, hemos decidido probar la piscina y claro, desde ese momento ya somos parte del entorno. Sabiendo lo que todo eso conlleva hemos dejado los prejuicios aparcados en Sevilla y las dos primeras cervezas las hemos tomado rodeados de cruceristas, solo nos faltaba cantar la canción con la que George Dans popularizó; “el crucerito, el crucerito,como me gusta crucerear “.

Mi forma de ser no está cambiando, no os preocupéis, simplemente estamos adaptándonos a las circunstancias. Incluso ayer ya fuimos a la cena en la que te sientan con una pareja que no conoces de nada y tienes que charlar de lo divino y lo humano. Realmente no me costó mucho trabajo mantener una conversación distendida pues hablamos de Urdangarín, la corrupción, los trabajos, los niños, la vida de pareja y por supuesto de mi Betis. El único problema fue que a la pareja compañera no le gustaba beber y por lo tanto nos dejaron que disfrutáramos del resto de la noche solos en una discoteca, donde la música era tan mala que ni los jóvenes, ni los puretas bailaban. Indudablemente esto no es lo mío. Nadie que me conozca lo dudará. Ahora me dispongo a ir a la fiesta de la cerveza, y después Dios dirá, porque a la cena del Capitán, que es hoy, va a ir su…El Crucero

El Sol

El Bático

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3 Comments

  1. Bien que haces en no ir a la cena del capitán. Es un timo. 😀
    Disfrutad mucho del lugar… la adaptación es una forma de aprendizaje y os aseguro que se aprende de cualquier situación. Eso sí, también descubres que al belleza está en el interior 😛 🙂

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  2. Jajajaja, me parto! Reconozco que soy de las que siempre digo que ni de coña viajo en crucero y menos hago “nuevos amigos” en esas cenas tan amenas, pero “visto lo visto” con niño de 2 años y lo económico que están me parece a mí que va a caer un veranito de estos…niño yo quiero ver una fotito tuya vestido de gala en la cena del capitán, jajaja

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