A las puertas de San Judas Tadeo

A las puertas de San Judas Tadeo

En una ocasión el cuñado de un amigo me contó que casi de la noche a la mañana se arruinó económicamente, el asfixie llegó hasta el punto que un día no puedo echar gasolina a su coche pues las tarjetas de crédito estaban bloqueadas. Ese mismo día decidió visitar algunas iglesias, entre ellas las de San Antonio Abad, donde se encuentra una pequeña talla de San Judas Tadeo; santo especialista en los casos imposibles. Después de poner la correspondiente vela, compro un cupón de la ONCE. Su sorpresa y la de los que le escuchábamos fue lo que todos estáis pensando; le tocaron los cupones y remontó su precaria situación económica.

Ni entro ni salgo en los debates que esta anécdota pueda suscitar. Pero ayer cuando salía del un gran centro comercial, o sea “elcorteinglé“, me acordé de la anécdota y pensé: ¿Por qué la señora que sentada a la puerta de la iglesia, en vez de pedir limosna no le pone una vela a San Judas Tadeo y después compra un cuponcito?

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