Nico

NIco

Hoy 20 de marzo ha entrado la primavera, por lo tanto, lo lógico es hablar de ella. Durante todo el día he estado pensando en la foto y el texto que debería poner. A las siete de la tarde todavía no tenía nada, por lo que me he ido a dar una vuelta por la ciudad. A las ocho y media de la noche todavía no tenía nada, entonces, dado por vencido, me llega un mensaje de mi amiga Mari Luz, con la foto de su hijo Nico, que había nacido hacía aproximadamente dos horas.

Sin foto ni texto de la primavera me he ido a la Clínica Sagrado Corazón, perdón; Quirón Sagrado Corazón, —Berta me riñe si no lo pongo completo—. Entre todas las personas que había en la habitación lo que me ha llamado la atención ha sido la cara de mi amiga. A pesar de que tan solo tres horas antes le habían practicado una cesárea, su aspecto era estupendo y su sonrisa limpia. Después de ver a Nico, y dar los saludos y enhorabuenas correspondientes a padre, tíos y abuela, le he dicho a Mari Luz prácticamente sin pensarlo; «¡hoy en mi blog voy a poner una foto de tu hijo!». Ella con su frescura natural, me ha dicho; «por supuesto, hazle una foto al niño».

Si mi amiga me pide algo, yo, como dice la canción;lo dejo todo. Por eso he obedecido instantáneamente a mi intuición y a sus órdenes inmortalizando tan gran acontecimiento con una cámara pequeña que como un miembro más de mí, siempre llevo conmigo. Nunca me he caracterizado por hacer buenas descripciones de los aspectos físicos de la personas, por eso dejo la foto del pequeño Nico, para que juzgue todo aquel que así lo desee.

Lo que no puedo fotografiar lo escribo, por eso quiero dejar constancia para la posteridad que hoy ha nacido un niño que ha estado durante nueve meses en el cuerpo de una persona que si no existiera la tendrían que inventar. Los mejores y peores momentos de mi vida profesional los he pasado junto a ella . Mis alegrías y tristezas personales, las he compartido con ella.

Menos mal que los duendes han hecho su trabajo y se han tomado un descanso el primer día de primavera, pues si no, la gente que me lee en el ciberespacio, no se hubiera enterado de la gran alegría que hoy siento de ver a mi amiga Mari Luz al lado de su tercer hijo.

Cenicero harto de tanta lluvia.

Cenicero harto de tanta lluvia.

¡Esto parece Dublín!. Es la expresión que he escuchado esta mañana cuando estaba desayunando en el interior de una cafetería. De repente he mirado por la ventana y he visto esta imagen que muestro y he pensado: «hasta los ceniceros están hartos de tanta lluvia».

Ayer mi hijo, después de invitarme a comer ostras en el mercado de Triana, me dijo que era un poco pesado escribiendo y publicando fotos de la lluvia, pero es que el pesado no soy yo; es la lluvia.

La vista nazarena

La vista nazarena

La capacidad de sorprenderme esta casi todos los días en la calle, pero hoy ha sobrepasado las expectativas. En mitad de Sierpes, me he encontrado de sopetón con este anuncio. ¡Con la de tiendas que hay en Sevilla dedicadas a vestir al nazareno — incluso, como me comentó un amigo; «hasta en el Corte Ingles está el rincón del nazareno, donde puedes pagar en tres meses sin intereses»— pero cómo la de esta óptica ninguna!. ¡Qué gran golpe mental y visual me ha producido al verlo!. Mi tiempo de reacción ha sido de varios minutos, cuando he reaccionado he llamado a mi confidente que me ha dicho emulando a Rafael el Gallo; «hay gente pa to».

Pues si, hay gente que saca de su imaginación lo aparentemente insólito. No soy un entendido en publicidad, todo lo que sé, se lo debo a la serie Mad Men, pero aunque sabemos que hay gente «pa to», cuando he vuelto a ver este anuncio, he dicho remomerando a un personaje de otra serie; «un poquito de por favor»

Ferreteria Victoria

Ferreteria Victoria

La tecnología está llegando a superarnos. Eso es una realidad que llevo escuchando muchos años, aunque gracias a Dios todavía no me haya rebasado. Cada cual lidiamos como podemos y sabemos con los avances tecnológicos que en un principio nos eclipsan y que al cabo de un tiempo forman parte de nosotros. ¿Será por eso que cuando vemos cosas sencillas y prácticas nos quedamos embobados?.

Existe una ferretería —como diría mi madre, «de toda la vida»—que se encuentra situada en la calle Entre Cárceles. Se llama «Ferretería Bazar Victoria». Sus escaparates son un verdadero placer para los sentidos, pues en ellos encontrarás materiales singulares y peculiares sin dejar de ser práctico. Es curioso leer sobre un papel escrito a bolígrafo rojo, cuales son las utilidades de los pequeños objetos que armoniosamente están muy bien colocados a la vista del viandante. Como escribió Antonio Burgos en uno de sus artículos; «más que una ferretería; es un museo».

El nombre de la calle donde se encuentra este negocio, es debido a que en un lado estaba la Audiencia, con su correspondiente calabozo y al otro la Cárcel Real. Hoy día, la antigua audiencia, es la sede de la Fundación Cajasól, o sea, La Caixa, y la antigua cárcel son oficinas de un banco catalán, o sea, La Caixa. Cuando subamos por esta calle,—si vamos a la plaza del Salvador a tomar unas cervezas; mejor—o bajemos por ella, detente en esta ferretería auténtica y sevillana, pues gracias a Dios o al azar, las fusiones financieras no le han cambiado ni su nombre ni su idiosincracia.

Centuria en una tienda de Sevilla

Centuria en una tienda de Sevilla

Hay una tienda en la calle Franco de Sevilla, donde venden mantones y complementos. Supongo que durante estas semanas los dueños y empleados de este establecimiento estarán desbordados, por eso han decidido poner una guardia pretoriana en el escaparate, para que cada cosa se compre con cabeza.

Dicen que estos romanos, a pesar de su aparente simpatía, se ponen furiosos si llegan a la tienda mujeres que quieren innovar la tradición de la mantilla colocándose verdaderos mamarrachos en sus cuerpos. En una ocasión entró en la tienda una joven con el pelo corto y teñido de naranja, quería comprar una peineta de lunares blancos y negros para vestirse de mantilla el viernes santo. Entonces un pequeño guardián romano salió de su formación e introduciéndose sigilosamente por la boca de la mujer, llegó hasta las cuerdas bocales y con su pequeña lanza las manipulo para que no hablara y por lo tanto le fuera imposible pedir la barbaridad que se le había ocurrido.

Las tradiciones son para cumplirlas, el margen para salirse de ellas es escaso, por eso en tiendas como la de la calle Franco, siempre habrá una centuria para intentar por todos los medios que esto no ocurra. Lo que pasa es que en algunas tiendas no quieren gastarse el dinero en este pequeño pero efectivo ejército y por eso el Jueves y Viernes Santo, nuestra vista queda dañada cuando aparecen mujeres disfrazadas de mantilla.

Etapas de la vida

Etapas de la vida

Las personas mayores me dan mucha ternura, sobre todo las parejas que sobreviven a la edad estando cariñosamente unidas. La gente joven me da alegría, sobre todo cuando las veo que están insultantemente felices delante de sus padres. En estos momentos de mi vida, me encuentro casi en la mitad — estoy un poco escorado a la izquierda— de esta fotografía.

La vida son etapas que hay que aprovecharlas y saberlas disfrutar, independientemente de la edad que se tenga.

Cuando el Papa Francisco I, estaba siendo elegido

Cuando el Papa Francisco I, estaba siendo elegido

La vida es curiosa y singular. Hoy es uno de esos días. Sobre las 7 de la tarde estaba por el centro buscando una foto que poner hoy en mi blog. Me he acordado que en la calle Chapineros el otro día vi dos tiendas pegadas que me llamaron la atención. Una vende objetos y ropa religiosa y otra objetos y vestimenta flamenca. Pensé que ya tenía un tema, mostraría la foto y escribiría sobre la dualidad de Sevilla, pues en esta misma calle pasamos en poco tiempo de la Semana Santa a la Feria. Camino de la calle Chapineros y yendo por la Plaza de San Francisco he comenzado a escuchar las campanas de la Giralda. No me ha llamado la atención, pues mi cabeza estaba en otros asuntos. Cuando he llegado a las tiendas contiguas de la dualidad sevillana, he tirado unas cuantas fotografías y cuando estaba mirando por el visor de mi cámara los vestidos religiosos, he pensado que el sonido de las campanas sería porque la Iglesia Católica había elegido nuevo Papa.

El Twitter me ha confirmado mi intuición, todavía no se sabía quien era, todo era expectación por el ciberespacio, por lo tanto rápido y veloz me he venido a mi casa para estar como millones de personas pendiente de la televisión para ver el rostro del nuevo Papa. Ya por el camino, también gracias al Twitter, me he enterado que era Argentino y se iba a llamar Francisco I ( escuché por primera vez las campanas de la Giralda en la Plaza de San Francisco), por eso he contribuido a la red social con un comentario jocoso: «El nuevo Papa se llamará Paco I». Nada más llegar a mi casa he puesto la televisión y en ese mismo momento he visto en directo la salida del nuevo Pontífice.

¿Por qué estoy contando todo esto?. Cuando al pasar el tiempo recordamos un acontecimiento histórico que hemos vivido, siempre nos preguntamos que estábamos haciendo en ese momento.

El Papa Francisco I ha sido elegido cuando estaba haciendo esta foto.

Comprando bajo la lluvia

Comprando bajo la lluvia

Falta muy poco para que comience la Semana Santa de Sevilla, es por eso que la pregunta que con más frecuencia escuchamos y hacemos es: «¿lloverá»?. Hoy he leído en Diario de Sevilla que las estadísticas no son nada halagüeñas; «en los últimos 20 años, sólo en 8 ocasiones la Semana Santa del 5 al 12 de abril ha pasado sin lluvia».

La fe mueve montañas y la lluvia las vuelve a colocar, o por lo menos es lo que parece cuando los agentes meteorológicos hacen de la suyas en la Semana Santa de Sevilla. Lo que está claro es que en 12 días saldremos de dudas, por eso mientras llega la Semana Grande hagamos lo que esta señora; seguir con la rutina de compras cofrades a pesar de la lluvia. Esta foto me ha inspirado un refrán de cara al Domingo de Ramos: «Si compras un día de lluvia estrenas con un día de sol».

Esta noche huele a primavera.

Esta noche huele a primavera.

Hoy no tenía intención de escribir del azahar, pero no he tenido más remedio, cuando he terminado la jornada he visto el naranjo que está más cerca de mi casa con el azahar en todo su esplendor. La pena es que la fotografía no tenga olor, pero debéis creerlo; es el mismo que el del año pasado, y que el del anterior y el mismo que recuerdo desde cuando prácticamente no tengo recuerdos. Nunca pensé que la primera fotografía del azahar la haría de noche, pero es que por la noche es cuando ese olor me absorbe todos mis sentidos.