Azahar

Azahar

¡Otra vez lluvia!. Seguramente dentro de algunos años diremos: «¡Otro día sin llover!». Lo que nunca diremos es:«¡Un año sin azahar!».

Salir de mi casa por la mañana y encontrar el suelo lleno de azahar, no tiene precio a pesar del día gris y lluvioso.

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Nuestra Señora de la Esperanza.

Nuestra Señora de la Esperanza.

Hacia muchos años que no asistía un sábado a las procesiones de Semana Santa. Tengo un amigo, que siempre me insistía para que fuera a ver la cofradía de la Trinidad, pues lleva a la Virgen más bonita de Sevilla. Seguramente todos habremos escuchado alguna que otra vez esta expresión de parte de un amigo fatiga de las cofradías.

Hoy, debido al trabajo que tenía que hacer, le he hecho caso a mi amigo, y tengo que reconocer, que es una barbaridad estar en Sevilla, y no ir a ver a esta Virgen romántica de Astorga.

Amor cofrade

Amor cofrade

Tres años sin realizar estación de penitencia las cofradías del Martes Santo. Tres años de ilusiones rotas. Tres años de horas de incertidumbre en el interior del templo de la hermandad de la Candelaria, para escuchar la evidencia no deseada. Tres años esperando salir de costalero. Tres años esperando para salir de nazarena. Tres segundos para besar. Tres segundos para sonreír.

Globos en la Semana Santa.

Globos en la Semana Santa.

Hoy, quiero dedicarle este texto a los vendedores de globos. En todas las cofradías de barrio van justamente detrás de la banda de música y delante del servicio de limpieza. No es fácil llevar esa cantidad de globos, por eso, de vez en cuando vemos como a algunos se les escapan produciendo entre la multitud voces de admiración e injurias en el vendedor, pues ve como sale volando su negocio del día.

Nazareno protector.

Nazareno protector.

Contar la jornada de hoy; Domingo de Ramos, es hacer una crónica larga y posiblemente aburrida. Elegir una fotografía también me resulta difícil, pues son tantas que ninguna por si sola puede resumir lo que he vivido. Al final, he decidido utilizar la imagen de una mujer nazarena protegiendo de la lluvia a su hijo.
El Cristo Despojado, ha tenido que refugiarse a las cinco de la tarde en la capilla de la Anunciación, debido a la fuerte lluvia que caía en ese momento. Todo era tensión, prisa y emoción. Mi mente y mi cámara, se han llenado de multitud de imágenes, pero entre todas, es esta la que me llamó más la atención. La lluvia era torrencial, el nazareno, (supongo que su madre) no quería dejar la formación, pero tampoco que  se mojara el pequeño (supongo que su hijo), por eso, toma la decisión angustiosa de seguir con su obligación pero protegiendo con su capa prácticamente calada, al niño nazareno.
Tengo dos amigos que no tienen hijos y siempre les digo que hasta que no los tengan no sabrán lo que significa el amor altruista y desinteresado. Uno de ellos, lo comprobará dentro de poco, el otro, por el momento se va a tener que conformar con analizar esta imagen.