Mercado de Abasto del Tiro de Línea.

Mercado de Abasto del Tiro de Línea.

Hoy, he estado de amo de casa, por ello he ido a comprar y he cocinado. Los que me conocen de antiguo y hace tiempo que me han perdido la pista, seguramente se estarán riendo con la primera frase que he escrito. No tan escépticos serán aquellos que de un año para atrás saben de mi interés parcial por la cocina. La cocina no es que me vuelva loco, pero hay algo en ella que cada vez me seduce más. Dicen que para ser buen cocinero hay que ser buen comilón, (por favor, no confundir con glotón) y que además hay que ser meticuloso con el proceso, cualidades que cumplo a rajatabla.

El cocinar no empieza en la cocina sino en el mercado y es ahí donde ando más flojo. Yo soy carne de supermercado, pues me gusta que las cosas me las vendan por la vista, aunque de un tiempo a esta parte, me estoy aficionando a ir a comprar las frutas y las verduras al mercado del Tiro de Línea, principalmente, por lo malas que están en los supermercados. Un tomate rojo y muy bonito del supermercado no sabe a nada, un tomate rojo y no muy bonito sabe a gloria comprado en un puesto de un mercado de abasto. Si hablamos de las naranjas la diferencia está en que unas, las de los supermercados, no saben a nada, aunque tiene un color precioso, y las del mercado están riquísimas y además tienen el mismo color que las que no saben a nada.

Con esta foto quiero reivindicar la supremacía de las frutas del mercado con respecto a las de los supermercados, y animar a todos a descubrir los placeres que conlleva ir a comprar a las plazas de abastos; trato cordial, buen precio y mejor calidad.

De lo que he hecho de comer escribiré otro día…

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Una limosna, por favor.

Una limosna, por favor.

Qué estamos viviendo unos momentos muy delicados económicamente es una realidad muy difícil de rebatir. Que la foto que expongo hoy refleja la situación actual, es muy fácil de rebatir; ¿o no?.

Desde que tengo uso de razón, escena de señoras y señores pidiendo por las calles, las he visto continuamente, han sido como algo que forma parte del paisaje urbano. Pero esta señora que estaba apostada en la puerta de entrada del Patio de los Naranjos, me ha resultado bastante peculiar. En primer lugar, cuando la he visto, he pensado en la foto tan bonita que iba a hacer, por lo tanto más que en la señora me he recreado en el entorno, pretendía hacer una yuxtaposición; contrastar los turistas que vienen con dinero a visitar la ciudad y la señora pobre que sólo pide una pequeñísima parte de ese dinero.

Al cabo de unos minutos de estar pendiente de la escena, me ha llamado la atención que una señora, posiblemente del barrio, se ha acercado a la supuesta indigente para introducir en la bolsa de plástico blanca unas moneadas. Todo indicaba, tanto por las miradas cómplices como por la forma de saludarse y despedirse, que no era la primera vez que se veían. Entonces, me he acercado con el zoom para hacerle un retrato, olvidándome del entorno y es cuando he observado detalles que a primera vista se me habían pasado por completo. La supuesta indigente está bastante aseada, el pelo lo tiene recogido y limpio, la ropa tampoco está estropeada, incluso se puede decir que es una persona muy práctica, pues lleva una bolsa de plástico para apoyar la espalda y así poder descansar los riñones ante una postura incómoda.

Este verano en Burgos, me encontré sentada en las escaleras de la catedral a una señora también vestida de negro y muy mal encarada pues en vez de pedir, insultaba. Nada que ver con la señora que he fotografiado hoy; pues ella me ha regalado una maravillosa sonrisa cuando me he acercado a depositale unas monedas.

¿A qué conclusión quiero llegar con todo esto? A una muy sencilla: ¡Qué fácil es manipular y jugar con una imagen!. Si en vez de poner esta fotografía, hubiera colocado una más abierta donde se viera el entorno, y escribiera un texto diciendo como una señora mayor, mal vestida y pasando frío, no tiene más remedio que estar pidiendo en la calle, pues tiene una familia a la que mantener, sin duda, esto, nos llenaría a todos de una gran ternura y compasión, he incluso de rabia ante el sistema injusto que nos ha tocado vivir en estos momentos.

Está claro, que ternura produce pero después de lo primero que he contado; ¿también compasión?, o, ¿rabia?.

¿Cuál es la verdad de toda esta historia?. No tengo la menor idea, pero lo que si tengo claro es que no me gusta que me manipulen ni tampoco manipular.

Patio de mi casa

Patio de mi casa

Los días lluviosos me da mucha pereza salir a la calle y si para colmo tengo mal cuerpo debido a una pequeña gripe y no hay una noticia importante que cubrir; me quedo en casa. Por eso hoy, mi cuerpo lo he anclado al sofá y me he dedicado a leer historias de mi ciudad. La mañana se me ha pasado volando recordando y aprendiendo historias y leyendas de Sevilla. He visto muchas fotografías en mi imaginación durante este día pero sólo he hecho una; la de mi patio que como dice la canción; es muy particular.

Como hoy no estoy “pa na” y no tengo ganas de mirar las fotos de archivos e inventarme una historia, he puesto la visión que he tenido toda la mañana y que junto a las historias que me han contando los blogeros, ha hecho posible que mis males fueran espantados para volver por la tarde cuando me he dedicado a ver la televisión.

Naranjas amargas de Sevilla

Naranjas amargas de Sevilla

Cuando veo recoger naranjas siempre me acuerdo de la Reina de Inglaterra Isabel II. Nací y me crié en el Barrio León de Sevilla, un barrio que está lleno de naranjos. En la actualidad vivo en otro barrio que también se caracteriza por sus naranjos; El Tiro de Línea. Curiosamente los dos barrios fueron promovidos por el General Queipo de Llano, edificando en cada uno de ellos dos iglesias, la primera con el nombre del General y la segunda con el de su esposa; San Gonzalo y Santa Genoveva. No es que me sienta orgulloso de su fundador, pero si del lugar donde nací y del sitio donde actualmente vivo. La característica más apreciada y envidiada de ambos barrios llega en primavera, cuando como por arte de magia sale esa flor blanca que perfuma hasta nuestros sentidos.

Para que la magia del azahar se produzca, es fundamental que a la Reina de Inglaterra le guste la mermelada de naranjas amargas de Sevilla, o por lo menos eso es lo que me han dicho desde pequeño. Es por eso, que cuando veo recoger sobre estas fechas las naranjas, me acuerdo de la Reina de Inglaterra, pues gracias a ella el hueco que dejan las naranjas, será sustituido por el olor que tantos buenos recuerdos me producen.

Plaza San Francisco, Sevilla

Plaza San Francisco, Sevilla

“Tarde de expectación , tarde de decepción”. Este es el dicho taurino que más he escuchado en la plaza de toros de Sevilla. Hoy más que nunca se puede decir con fuerza y con rabia esta expresión. En Sevilla, alguien que no es de Sevilla, se ha inventado un acto difícil de encuadrar; un via crucis de la fe. La novelería sevillana ha hecho posible que tal despropósito fuera tomando forma, pero forma a la sevillana manera de no dejar a nadie contento. Gracias a la fe, en forma de lluvia, tal acontecimiento se ha quedado para siempre en la imaginación de todos aquellos a los que le ilusionaba el tema, aunque no lo vieran. Es fácil criticar lo que ha ocurrido después de que haya pasado, es por eso, que no caeré en esa tentación, pero hay cosas que hay que decir, quien lo tenga que decir, para que se vuelvan a repetir: si, digo bien; repetir. ¡Aquí en mi Sevilla, es muy difícil aprender de los errores!.

A partir de mañana nos reiremos de los miles de chistes que nos lleguen por Whatsapp, con motivo de la suspensión del via crucis magno de la fe. La semana que viene, entonaremos media sonrisa, cuando veamos que toda Sevilla está paralizada para ver pasar un maratón que se celebra con un sol radiante. Cuando llegue el domingo de Ramos, seguramente, ya nadie hablará del magnífico via crucis de la fe que se suspendió, exclusivamente, por motivos climatológicos.

Sevilla, está donde tiene que estar y con quien tiene que estar. Gran tópico que hace que cada acto que se celebra en nuestra ciudad, ponga a los responsables correspondiente en su sitio, o sea en el mismo sitio de siempre. Eso si, aun tengo un poquito de esperanza y espero que como decía el innombrable que quiso llevar a mi Betis a la ruina: “Tomen buena nota”.

La fotografía que acompaño no es la que quise hacer, pero es la que salió, pero me gusta más que la que pretendía hacer. Al igual que el via crucis de la fe.

Vía crucis hermandad San Buenaventura.

via crucis hermandad San Buenaventura.

Hoy me he dedicado al noble ejercicio de ser un capillita, después de preparar concienzudamente un programa de visitas a las iglesias donde están colocados los pasos que procesionarán mañana, (si el tiempo lo permite, todo indica que no) en el vía crucis extraordinario que se celebrara en Sevilla, he salido de mi casa con Berta a la una de la tarde. En un principio he pretendido hacer las visitas por orden cronológico, esa idea la he rechazado debido a que perderíamos mucho tiempo. La primera iglesia que hemos visitado ha sido la de San Gonzalo, que corresponde a la estación de penitencia número III, este sitio me ha traído gratos recuerdos de mi niñez. El Barrio León, que es un barrio de Triana es donde se encuentra la hermandad de San Gonzalo, y donde nací. Después nos hemos dirigido hacia el Patrocinio donde nos hemos conmovido con el agonizante Cachorro, cuya estación de penitencia es el XIII, de allí nos hemos dirigido a ver al Cristo de las Penas, que estaciona el número X, es curioso que tanto a Berta como a mi, lo que más nos ha llamado la atención ha sido una figura de Juan Pablo II, es tan real que sorprende. Saliendo de Triana nos hemos dirigido a la iglesia de Monserrat, número XI, donde hemos contemplando una magnifica representación barroca de Jesús prometiendo su reino al Buen Ladrón. Como era ya tarde y al ver que la iglesia de San Vicente y la del Gran Poder estaban cerradas, nos hemos ido a comer a la calle Feria a esperar que los templos volvieran a abrir. La sorpresa nos la hemos encontrado cuando hemos pasado por la capilla de Montensión y verla abierta. Hemos entrado para contemplar a Jesus en el huerto de los olivos, este paso será el primero en estacionar.

A las cinco, después de comernos una hamburguesa con un poquito de glamour, hemos iniciado nuestro recorrido por las capillas. Cómo Santa Marina y el Carmen Doloroso no abrían hasta las cinco y media, nos hemos dirigido hacia la iglesia de San Esteban para contemplar al Cristo Flagelado, que estacionará en el sexto lugar, pero para nuestra desgracia la figura no estaba colocada todavía en el paso, pues hasta las siete y media no estaba previsto, y por lo tanto no hemos podido verle las lagrimas de cristal que tanta ternura me producen. En la calle San Vicente nos detuvimos a contemplar el paso de las Siete Palabras cuyo orden de procesión será el XII. Llegar a la capilla del Gran Poder es como llegar a la cumbre de la Semana Santa, así lo hemos sentido y vivido, aunque he tenido que hacer un receso para trabajar, pues me he encontrado a un personaje mediático con su novia y como buen profesional, he tenido que “robarles” unas fotos. Una vez terminado satisfactoriamente mi trabajo, nos hemos parado a observar el andar de esta figura única, que aunque sea el primero en importancia hará la estación de penitencia en el puesto número IX. Siguiendo los pasos del nazarenos hemos ido a visitar a otro, el Cristo de los Gitanos, cuyo orden en el vía crucis será el séptimo. El número IV lo realizará la hermandad del Carmen Doloroso, cuyo paso representa a Jesús siendo negado por Pedro. Es la primera vez que he visto este paso de misterio y me ha causado una grata impresión. De allí nos hemos dirigido a la iglesia de Santa Marina, donde estaba expuesto el paso de la hermandad de Torreblanca; Jesús es juzgado por Pilatos, que procesionará en el quinto lugar. La iglesia de Santiago, fue nuestro siguiente destino. El beso de Judas que es lo que representa este paso de misterio y será el segundo en hacer la estación de penitencia, es el que más hemos visto, pues llevamos unos catorce años siendo invitados por un gran amigo, Manel, para verlo procesinar cuando pasa por delante de su casa. Si tuviera que elegir un Cristo, me quedaría con el de Pasión, su orden de procesión será el VIII, su rostro regio fue creado por el dios de la madera; Martínez Montañes. Como por casualidad, hemos terminado nuestro recorrido viendo el Santo Entierro, que como es lógico será la última hermandad en realizar la estación de penitencia.

Después de leer todo esto supongo que estaréis cansados, pues imaginaos como estábamos nosotros. El agotamiento nos ha llevado a un bar, ¡somos sevillanos!, bueno, algo más que un bar; La Flor del Toranzo. Allí nos hemos sentado en una mesa donde hemos disfrutado de unas cervezas, un magnifico bloc de foie y varios copas de vino. Al cabo de una hora nos ha llamado la atención como de frente venía un cortejo procesional, era la hermandad de San Buenaventura, que llevaba a su titular el Cristo de la Salvación a su templo en estación de penitencia.

Sin duda, todo lo que he contado lo he fotografiado, por eso la pregunta es: ¿Qué imagen pongo hoy?. Tengo un dilema, pues tengo una gran variedad de fotografías, desde pasos, a gente extasiada contemplándolos, desde multitudes de personas en la basílica del Gran Poder y en el templo del Salvador, a iglesias prácticamente vacías cuyos nombres no diré por respeto. Después de pensarlo y debido a lo cansado que estoy he elegido la última fotografía que he he hecho, pues es la fotografía de un vía crucis nada extraordinario que ha realizado una hermandad con mucha fe.

Glorieta de Gustavo Adolfo Bécquer, parque Maria Luisa, Sevilla

Glorieta de Gustavo Adolfo Bécquer, parque Maria Luisa, Sevilla

Hoy ha sido el día de los enamorados y he esperado hasta que sea el día quince para escribir algo al respecto. Desde un día antes pensé que tendría que fotografiar la glorieta de Gustavo Adolfo Bécquer que se encuentra enclavada en el parque de María Luisa de Sevilla. Ha pasado la mañana, el medio día y la tarde y no he ido, he preferido gozar de otros placeres de la vida distintos al de la fotografía. A las 19: 30 me planteo ir al parque para buscar algún resquicio de tan significativo día. Cuando he llegado a la Glorieta ya era casi de noche, lo primero que me ha llamado la atención es que sólo había dos personas jóvenes sentadas en uno de los bancos. Al observarlas detenidamente he visto que los supuestos enamorados eran dos chicas, que se estaban besado y abrazando. Me resultó bastante raro, no porque fueran las dos mujeres, que en verdad también era un poquito raro, sino porque su apariencia era de todo menos romántica, que es en lo que en teoría pegaba este día en ese lugar.

Para mí la glorieta de Gustavo Adolfo Bécquer, es un lugar mágico donde suelo parar de vez en cuando para contemplarlo, pero nunca lo había visitado de noche. Sin lugar a dudas gana mucho más con las luces tenues, por eso me he intentado inspirar trasportándome por unos minutos en el amor ilusionado, poseído y perdido que tan maravillosamente están representados en una de las esculturas y así poder realizar esta fotografía. El tiempo que me ha llevado hacerla ha sido, como siempre, muy corto. Cuando he terminado y he visto que el resultado ha sido satisfactorio, me ha llamado la atención, como una mujer morena con una media sonrisa serena estaba de pie justamente detrás de mi, contemplando la escena allí simbolizada. Lo primero que he pensado cuando la he visto es; cual de los tres amores allí representado sería el suyo. Por su mirada, su pose y su elegancia he descartado el último, el amor perdido, por lo tanto me he marchado satisfecho pensando que esa mujer estaba allí, recordando o esperando a su amor en un día tan especial como el de ayer.

P.D. Esta fotografía esta dedicada a todo aquel que esta enamorado y no necesita que alguien le diga que en un día determinado del año tiene que demostrarlo.