Una limosna, por favor.

Una limosna, por favor.

Qué estamos viviendo unos momentos muy delicados económicamente es una realidad muy difícil de rebatir. Que la foto que expongo hoy refleja la situación actual, es muy fácil de rebatir; ¿o no?.

Desde que tengo uso de razón, escena de señoras y señores pidiendo por las calles, las he visto continuamente, han sido como algo que forma parte del paisaje urbano. Pero esta señora que estaba apostada en la puerta de entrada del Patio de los Naranjos, me ha resultado bastante peculiar. En primer lugar, cuando la he visto, he pensado en la foto tan bonita que iba a hacer, por lo tanto más que en la señora me he recreado en el entorno, pretendía hacer una yuxtaposición; contrastar los turistas que vienen con dinero a visitar la ciudad y la señora pobre que sólo pide una pequeñísima parte de ese dinero.

Al cabo de unos minutos de estar pendiente de la escena, me ha llamado la atención que una señora, posiblemente del barrio, se ha acercado a la supuesta indigente para introducir en la bolsa de plástico blanca unas moneadas. Todo indicaba, tanto por las miradas cómplices como por la forma de saludarse y despedirse, que no era la primera vez que se veían. Entonces, me he acercado con el zoom para hacerle un retrato, olvidándome del entorno y es cuando he observado detalles que a primera vista se me habían pasado por completo. La supuesta indigente está bastante aseada, el pelo lo tiene recogido y limpio, la ropa tampoco está estropeada, incluso se puede decir que es una persona muy práctica, pues lleva una bolsa de plástico para apoyar la espalda y así poder descansar los riñones ante una postura incómoda.

Este verano en Burgos, me encontré sentada en las escaleras de la catedral a una señora también vestida de negro y muy mal encarada pues en vez de pedir, insultaba. Nada que ver con la señora que he fotografiado hoy; pues ella me ha regalado una maravillosa sonrisa cuando me he acercado a depositale unas monedas.

¿A qué conclusión quiero llegar con todo esto? A una muy sencilla: ¡Qué fácil es manipular y jugar con una imagen!. Si en vez de poner esta fotografía, hubiera colocado una más abierta donde se viera el entorno, y escribiera un texto diciendo como una señora mayor, mal vestida y pasando frío, no tiene más remedio que estar pidiendo en la calle, pues tiene una familia a la que mantener, sin duda, esto, nos llenaría a todos de una gran ternura y compasión, he incluso de rabia ante el sistema injusto que nos ha tocado vivir en estos momentos.

Está claro, que ternura produce pero después de lo primero que he contado; ¿también compasión?, o, ¿rabia?.

¿Cuál es la verdad de toda esta historia?. No tengo la menor idea, pero lo que si tengo claro es que no me gusta que me manipulen ni tampoco manipular.

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